BERRO SECO | O |

05 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

EN UNA comarca o país donde el pescado se vende sin pasar por lonja, las consultas médicas en los grandes hospitales se pagan en clínicas privadas, las entradas de los conciertos se agotan casi antes de ponerlas a la venta, no extraña que haya intrusismo en el mundo del taxi. Son los ramalazos de la mentalidad decimonónica que aún persiste. Lo peor es que no se encuentra remedio fácil.