Un camarero irá a la cárcel por robar en el bar del que lo habían despedido

Alberto Mahía A CORUÑA

CARBALLO

13 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Un joven camarero coruñés se tomó muy mal su despido. Así que, ni corto ni perezoso, afiló su genio y se presentó a los pocos días en la cafetería en la que trabajó y se llevó de la caja registradora 474 euros. Y despedido y dinero desaparecieron del lugar. Mal hecho. Su venganza duró el tiempo en que la policía logró echarle el guante, que fue poco. Los hechos por los que fue juzgado y condenado se remontan al 3 de julio de 1999, pocos días después de que los jefes decidiesen echar a este joven camarero. A las cuatro de la madrugada, al acusado apareció en la cafetería cuando ya estaba a punto de cerrar. Allí había un camarero, recogiendo una mesa. No lo vio entrar, pero se percató de su presencia al escuchar el ruido que hace la caja registradora al abrirse. El acusado, al sentirse observado, dijo: «No te muevas que estoy loco». Y se fue. Con anterioridad a estos hechos, el acusado ya había sido condenado por sentencia firme en 1997 como autor de un delito continuado de robo, circunstancia que le acarreó una mayor pena esta vez, al considerarle reincidente. Recurso Una vez procesado, el Juzgado de lo Penal número dos lo condenó a año y medio de prisión. El abogado de la defensa recurrió y la Audiencia cambió el fallo. Un delito de robo con intimidación lo dejó en un hurto. Y la condena se rebajó a diez meses de prisión. Esto se debe al entender que la frase «No te muevas que estoy loco» no significa que el camarero, testigo de los hechos, fuese atemorizado por el acusado.