Los ladrones y el radar

| ÁNGEL PALMOU |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

13 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

UN AUTOMÓVIL, un pasamontañas, la escopeta del abuelo y una sierra para transformarla bastan para que cualquiera se ponga a atracar. Anteayer fue en Cerceda. Frenazo, cañón apuntando a la cabeza y un «suelta todo lo que llevas». Así es como actúan los dos encapuchados que en el plazo de veinte minutos desvalijaron a un par vecinos en dos aldeas de la localidad. La cosa va a más. Se acabaron los pequeños hurtos para dar paso a los aprendices de Bonnie and Clyde. La delincuencia se ha extendido más allá de las ciudades y los ladrones de gallinas se han sacado el carné de atracadores a mano armada. Mientras, la Guardia Civil hace números para llegar con el coche en marcha a fin de mes y cubre gastos a golpe de radar. Que tengan cuidado los cacos, no vaya a ser que se salten un límite de 50 y se encuentren con la Benemérita.