La cumbre contra el furtivismo que se desarrolló en la Casa del Mar arrojó conclusiones muy variadas. Una de ellas es la necesidad de que las fuerzas del orden mejoren su coordinación. Todos los días, el marisqueo está vigilado por los guardapescas de la cofradía y un grupo de inspectores de la consellería, que están apoyados por ocho agentes de la Policía Autonómica. Se acordó que, cuando los inspectores sean requeridos para otros servicios, se le comunique a la policía nacional y a la Guardia Civil, para que acudan a sustituirlos. Torcuato Teixeira subrayó al respecto que O Burgo «no es un ría normal», de ahí que haya que adoptar medidas contundentes. «Aquí lo habitual es que haya 40 furtivos faenando, cuando eso debería ser lo extraordinario -afirmó-. A ver si le damos la vuelta a la situación». Embarcaciones Otra línea de actuación contra los infractores será el control de las embarcaciones que acuden a la ría. La Capitanía Marítima se ocupará de comprobar que todas tengan su folio en regla, y el departamento de Pesca denunciará ante Facenda la actividad presuntamente ilegal de un astillero ubicado en el interior del poblado chabolista, «onde en principio se constrúen as chalanas que empregan os mariscadores ilegais», anunció la consellería.