BERRO SECO | O |
21 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.EL COCHE parece el nuevo becerro de oro. El jefe supremo de la carretera vive en el reinado de la velocidad. Nada puede poner obstáculos a los autos. El nuevo hombre es un individuo sentado al volante. Conducir es una nueva manifestación de placer, a poder ser sin normas ni reglas ni pasos de cebra. Las consecuencias son las carreras de los fines de semana, los trompos, los atropellos y demás desgracias, muchas de ellas evitables.