Javier Pet, soltero, tiene su vida ya establecida en el norte de Tenerife. Y le gusta. «Es una maravilla. Tener una media de 22 grados de temperatura, salir de casa a las siete y media de la mañana con un sol radiante... Pero echo de menos Galicia, donde tengo a mi familia. Al menos, voy yo allá y vienen ellos aquí con cierta frecuencia», reconoce. Optimismo Esta parte de Tenerife también le gusta mucho a los alemanes. La calidad de vida es muy alta, y los alemanes que vienen tienen dinero para pagarla. El problema es que, de un tiempo a esta parte, el país germano ha entrado en recesión y eso se nota. Los turistas han descendido. Las perspectivas de reservas no son nada buenas. «Esperamos acontecimientos», señala con un tono de cierto optimismo, y explica que, para que ello sea así, la compañía está realizando «nuevos esfuerzos» en materia comercial.