El grupo cangués Teatro de Ningueres representó el viernes una versión del clásico alemán de Goethe La obra, con una puesta en escena sencilla y muy efectiva, obtuvo tres ovaciones
02 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Teatro de Ningures fue muy fiel al clásico de Goethe, versión teatral de Christopher Marlowe. Pocos cambios en un texto que narra la historia de Fausto, que decide vender su alma al diablo por 24 años repletos de poderes absolutos y de una fuerza juvenil desmesurada. Para dramatizarlo, los de Cangas apostaron por un puesta en escena sencilla, pero infinitamente impactante. Luces entre tenues y oscuras y actores entrando y saliendo por cualquier parte del escenario, especialmente por debajo de la tarima donde ocurrían los hechos. Los histriones se desdoblaron con pasmosa facilidad. Fueron seis artistas para cerca de cuarenta personajes, incluidos los siete pecados capitales. Interpretaron, bailaron y tocaron instrumentos como la cítara y la pandereta. Rieron y lloraron. Se emocionaron y traicionaron a amigos. Sólo les faltó cantar para completar su tremenda versatilidad. El público les compensó al final con tres sonoras ovaciones. El fin último de la obra fue mover a la reflexión sobre el sentido de la vida. ¿Merece la pena condenarse en el infierno por pasar un cuarto de siglo repleto de placeres? No hubo contestación. Cada cual, piense lo que quiera. El teatro no da repuestas, sólo plantea dudas.