CRISTINA VIU FEMENINO Y SINGULAR María José Leis Espasandín, abogada
09 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.María José Leis es abogada en Vimianzo. Me recibe en su despacho, que es pequeño y poco personal. Durante la entrevista se dice a si misma, varias veces, que quizá no debería decir lo que dice, pero no se arrepiente ni pide que le cambie una respuesta. En varias ocasiones asegura que es una privilegiada. Debe serlo porque la semana pasada volvió de Thailandia. Habla de forma pausada, para que no pierda nada de lo que dice. Como ayuda también se hace hace alguna pregunta a sí misma para terminar de desarrollar algún tema, sobre todo profesional. Asegura que pone «igual interés en un asunto de oficio que en uno particular». María José Leis tiene dos hijos y más años de los que aparenta. Le gusta vivir en Vimianzo. Se casó joven, antes de terminar la carrera. -¿Cómo pudo compatibilizar su carrera y su familia? -Mi caso es el de una privilegiada. Mi marido tiene un trabajo que le permite mantener a la familia, lo que me quita la exigencia de una renta económica determinada. Eso es una ventaja porque he podido compatibilizar los dos aspectos. Comprendo que es un lujo que me permitió ir con calma en la profesión y no desesperar. -¿Qué diferencias hay entre un abogado rural y otro de ciudad? -La manera de vivir los problemas es distinto, incluso la manera de vestirte, y eso repercute en el trabajo. Las materias que se manejan tampoco tienen nada que ver. Es distinto, ni mejor ni peor, pero distinto. En una ciudad si te va bien ganas más dinero, pero no te compensa. Es más bonito el pueblo, haces un trabajo más directo y vives más el problema con el cliente. Aquí los trabajos no tienen importancia económica sino afectiva. -¿Cuáles son los casos más frecuentes? -Predomina el campo civil, tienes algo de penal, pero el mercantil apenas lo vives. A un abogado en un pueblo tiene que gustarle el derecho civil. Además, es difícil especializarte. No puedes. Es necesario dedicarte un poco a todo, lo que hace que tengas que estudiar más. ¿Cuáles son los inconvenientes? Aquí discutimos con frecuencia que los abogados de A Coruña tienen la biblioteca del colegio en la que pueden consultar. Nosotros no vamos a ir allí cada vez que tenemos una duda, nos perjudica la distancia. Además, en las ciudades hay despachos colectivos, en los que se reparten los trabajos por materias, según el interés de cada uno. -¿Por qué hay tantas mujeres en Derecho? -No lo sé. -¿Por qué lo estudió usted? -Fue un poco por casualidad. Yo venía de letras, pero no tenía una vocación determinada. Era lo que había en Santiago y lo que tenía más salida. -¿Cómo fue su regreso a Vimianzo? -Me costó adaptarme después de tantos años en A Coruña y en Santiago, pero una vez pasado este primer momento estoy contenta. Con la mejora de las vías de comunicación puedes acercarte a la ciudad, pero la calidad de vida de un pueblo es mucho mejor, no hay estrés y no estás siempre corriendo. En la ciudad no hay diferencia en las estaciones. Aquí no hace falta que mires si es primavera porque los olores y el paisaje ya te lo indican. -¿Rechaza algunos casos? -Los clientes ya saben a que abogados pueden acudir. A mí ya no vienen por tráfico de drogas. No es que tenga un letrero en la puerta, pero el cliente lo sabe. -Pero puede caerle en el turno de oficio -Creo que sería mejor que el turno de oficio fuera voluntario porque el cliente estaría mejor defendido. Además tendría que hacerse por materias. Pongo igual interés en un caso de oficio que en uno particular, pero no sé igual de todo. Además, sería interesante que fuera voluntario porque en Corcubión hay suficientes abogados y tendrían más trabajos, por lo que también cobrarían más. Es una manera de iniciarse en el trabajo. -Siempre serán los novatos los que hagan eso. ¿La mejor justicia es para el que puede pagarla? -Eso es de siempre. Los abogados de mayor prestigio no suelen estar en el turno de oficio, es una realidad.