PARA LLORAR

La Voz

CARBALLO

JULIÁN CARRILLO CRÍTICA MUSICAL

09 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

No hay como echar unas lagrimitas para serenar el ánimo y romper tensiones emocionales; el efecto balsámico que el llanto ejerce sobre el ánimo es insustituible. Muchos llegaron al Palacio de la Ópera con el suyo algo turbado por los acontecimientos que rodearon la extraña gestación de este, como mínimo, curioso Festival de Ópera y lleno de la sensación agridulce producida por una mezcla de nostalgia por el pasado y expectativa por lo presente y porvenir. Lo presente es este inusual festival, llamado de Ópera, que comienza por un recital lírico, sigue por la versión en concierto de un acto aislado de ópera, la representación de una poco representativa del presunto homenajeado, y acaba con una Misa de Réquiem del mismo. Claroscuro de sensaciones y sentimientos iluminado para algunos por el recuerdo de una espléndida Sonnanbula protagonizada por Mariella Devia a principios de los ochenta en la ciudad coruñesa. La luz fue surgiendo poco a poco, como si amaneciera. Las primeras claridades vinieron de la Orquesta Sinfónica de Galicia en la sinfonía de La Favorita, por el color de la cuerda en el tema inicial y el equilibrio de grupos. También nubes: los ballets en la ópera tienen varias misiones, entre las que pueden destacar distraer al público y permitir descansar a los cantantes. El viernes, las Danze de La Favorita cumplieron bien la segunda, pero su excesiva duración hizo que distrajeran más en el sentido de despistar que en el de divertir. Et fiat lux. La de la emoción amaneció con Devia y se fue extendiendo por el escenario. En las arias de Anna Bolena y Lucia di Lammermoor lanzó destellos de lo que habría de ser la noche. En Addio del passato de La Traviata, el drama y la expresión surgieron de la voz de Devia, de la sobria expresividad de su presencia escénica y su gran técnica vocal. Quizás haya tenido momentos más frescos, pero difícilmente se puede dar un mejor aprovechamiento de sus facultades al servicio de la música, de la lírica en definitiva. Al final, hubo propinas. Antes, esa serena liberación de ánimo sentida con lágrimas de emoción por el Ah, non credea que cerraba el programa. ¡Brava Devia! 49º Edición del Festival de Ópera de A Coruña, 7 de septiembre del 2001. Mariella Devia, soprano. Giuliano Carella, director. Orquesta Sinfónica de Galicia. Obras de Donizetti, Verdi y Bellini. redac@lavoz.com