El folk acompañó el asalto al castillo de Vimianzo, sonó en la furna de Corme y animó la tarde en el barrio de San Cristovo
07 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El castillo de Vimianzo sigue en su sitio. Ayer de madrugada fue asaltado pero no destruido, aunque a ver cómo andamos de folgos el próximo año. Menos mal que aún queda una cierta ilusión en esta representación de las luchas irmandiñas que organizan los chicos y chicas de Axvalso, porque si no se corre el riesgo de que organizas un ataque y te mandan fichar. Fue una de sus partes buenas en una representación ya conocida de sobras. Otra, la música. Excelente el primer grupo, Uz; aceptable y repetitivo Alberto Bundi, y un tanto descolocados los asturianos Güerku. En la parte mala, la hora. A poco más no hacen falta antorchas para entrar en la fortaleza porque ya se bastaba la luz del alba. Muchos trasnocharon más de lo esperado, pero todo sea por recuperar la historia. Hasta altas horas se prolongó también la Festa da Furna de Corme, que nuevamente acogió en sus entrañas un concierto único que sirvió de aperitivo a la exaltación del percebe. Con sardinas se conformaron los asistentes a la Romaría dos Gaiteiros en el barrio carballés de San Cristovo. La música sonó durante toda la desapacible jornada de ayer. Pero el orballo no sorprendió al público, porque los organizadores, que ya tienen experiencia en estas lides, instalaron una gran carpa para dar cabida a todos los presentes. Grupos folclóricos del municipio carballés y las pandereteiras de Sísamo Dolores Pose y Manuela López, que fueron las protagonistas, hicieron todo lo demás.