Centollo, en busca y captura

REDACCIÓN CARBALLO

CARBALLO

CASAL

El departamento de Biología Animal de la Universidad coruñesa ofrece recompensas a marineros que hallen crustáceos con un transmisor Para el centollo comienza la época de busca y captura. Aunque no es un fugitivo de la ley, sobre este crustáceo pesa un requerimiento por parte de un equipo de investigación de Biología Animal de la Universidade da Coruña. El caso es que en la costa de Galicia hay entre setenta y cien centollos que llevan incorporado en su caparazón un chip electrónico que permite el estudio de sus movimientos migratorios con el objetivo de mejorar la pesquería y la explotación de recursos. Como en el Oeste, aquí también hay recompensa: cinco mil pesetas y un obsequio para el marinero que encuentre uno de estos ejemplares.

18 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Por las costas de Galicia están moviéndose en estos momentos entre setenta y cien centollos que llevan incorporado en su caparazón un chip electrónico. No se trata de crustáceos ultramodernos, sino de la base para una investigación que desarrolla desde el año 1992 un equipo de la facultad de Ciencias de la Universidade de A Coruña. El responsable del estudio, el catedrático de Biología Animal Eduardo González Gurriarán, explica que es en esta época del año cuando más movimiento migratorio se nota, «no inicio do outono, pois cambian as condicións climatolóxicas». Así, después de una etapa de crecimiento, los centollos se dirigen desde zonas poco profundas a otras de mayor calado, de setenta o cien metros, como canales o bocas de ría. Por ello, es muy fácil que los pescadores encuentren entre sus redes algunos de los decápodos (diez patas) que portan a sus espaldas los transmisores ultrasónicos. De hecho, en la Costa da Morte y en la zona de la ría de Arousa es donde más se han detectado. Recompensa Los chips que se adhieren a los caparazones de los centollos con un pegamento especial contienen información precisa y muy valiosa para el grupo de investigación universitario. Por ello, ofrecen una recompensa (cinco mil pesetas y un obsequio) a los marineros que capturen y faciliten estas piezas. Eduardo González Gurriarán asegura que la colaboración de los pescadores de esta zona «é moi boa. Recuperamos entre o sesenta e o setenta por cento das marcas». Asegura que sus colegas de otros países como Canadá o Estados Unidos están sorprendidos de los resultados. «A recaptura obedece a unha boa campaña de publicidade». De hecho, en todas las cofradías hay carteles donde se anuncian las recompensas.