Tonhito de Poi inauguró en Ribeira unas fiestas que tienen como fin «facernos felices»
RIBEIRA
El conocido músico dio el pistoletazo de salida tirando de anécdotas y humor
31 jul 2025 . Actualizado a las 13:00 h.El sonido de las bombas de palenque confirmaba este miércoles por la mañana el inicio de las Festas do Verán de Ribeira más movidas de los últimos tiempos. Con los feriantes aún montando alguna de las atracciones en la zona portuaria, las dianas y alboradas volvían a poner el punto de normalidad en la capital barbanzana. Las calles y las terrazas de unos locales hosteleros que no paraban de recibir mercancía presentaron una buena imagen hasta que llegó la hora de ir a la playa.
En la Porta do Sol, un poco antes del mediodía, un grupo de pequeños esperaban sentados a que comenzase la función de la compañía Fantoches Baj para celebrar el Ano Castelao en el 75°. aniversario del fallecimiento del intelectual de Rianxo.
El programa festivo no tenía nada previsto en esta primera jornada de celebraciones hasta la hora del pregón, dejando tiempo a los vecinos y turistas a recorrer el Malecón tras regresar de los arenales para visitar los puestos y atracciones que se instalaron.
A las 21.30 tocaba ir a la plaza del Concello, porque en el balcón de esa renovada y ecoeficiente casa consistorial que ahora la preside y que cada vez está más cerca de volver a ser funcional, el conocido músico local Tonhito de Poi, integrante de Heredeiros da Crus, tenía que pronunciar el pregón que, oficialmente, diera el pistoletazo de salida a cinco días de fiesta. Junto a él, estuvieron acompañándolo el regidor, Luís Pérez Barral; el teniente de alcalde, Vicente Mariño; el concejal de Festexos, Francisco Suárez-Puerta; la edila de Facenda, Herminia Pouso; la portavoz del PP, María Sampedro y Dani González, presidente de la asociación Illa de Rúa.
Con la naturalidad y desparpajo que le caracterizan, el músico explicó a los presentes que cuando se detuvo en Ponte Maceira, «ao pé do río», para escribir el pregón sin saber por dónde empezar, una niña le comentó que ella había hecho uno en la escuela y que la clave era ponerle cariño. «Así que cando vos pregunten que tal foi o pregón. Dicide que o rapás non é moi espabilado, pero que ten bo corazón. Notábase cariño en todo o que dicía».
Después de dar las gracias a los asistentes, recordó que, cuando era un niño, «para vir a Ribeira miña nai vestíanos de dominco, que en Castiñeiras dicimos de dominco». Para él, apuntó, «era como ir a Nova York, porque había edificios, falábase outro idioma...». Tuvo traumas, como que su madre le pusiera «en calsonsillos diante de todo o mundo a probar pantalóns», pero se le fueron pasando, sobre todo al llegar la adolescencia.
Porque en el Totem, en la sesión infantil, «pasaba morreando as tres horas de discoteca. Aí empesei a desfrutar do sabor de Ribeira». «Hoxe —por este miércoles 30 de julio— é o Día Mundial da Amizade e estamos inaugurando as festas de Ribeira, que teñen como único obxectivo facernos felices», recalcó.
Alabó el trabajo de todos los que hacen posible que se lleven a cabo estas celebraciones, desde la comisión hasta «do primeiro ao último que traballa no Concello», y recordó a los que antes trabajaron para conseguir lo mismo. «Polos que están, estiveron e estarán, un forte aplauso. Quedan inauguradas as festas de Ribeira!», concluyó.