Soy tu copa de bar

Emilio Sanmamed
Emilio Sanmamed LIJA Y TERCIOPELO

RIBEIRA

Mi historia podría parecer aburrida y vulgar porque solo soy un cristal transparente, un objeto cóncavo formado por arena de cuarzo a más de 1.500 grados centígrados en una estantería de un bar de Ribeira. Pero yo te conozco a ti y tú me conoces a mí, soy tu copa. He visto como cuando me sostienes el 24 de Diciembre te unes emocionalmente a todas las Nochebuenas de tu vida. A aquellas en las que aún eras bueno y aún tenías pensado ser valiente, a aquellas que estaban llenas de amor, de abrazos y de abuelos.

Ahora estamos cerrados… Yo era útil aquí. Iba y venía. Me llenaba y me vaciaba. Y me volvía a llenar. La camarera me daba un baño por la noche. Cuando bajábamos la verja cerraba mis ojos de copa y me iba quedando dormida escuchando el ruido verde de las cámaras frigoríficas. ¡Hasta la mañana! Y de nuevo empezaba la batalla de las cucharitas del café, de la gente que llegaba tarde al trabajo, de los niños cruzando los pasos de cebra…. Y de repente otra vez alguien me llevaba a su boca, susurrándome sus cosas. Sus penas y alegrías, sus secretos. A mí, que solo soy una copa, nada importante…

Y ahora estoy aquí quieta, como mis primas del Plaza o del Castelao… pero volveremos. Volveremos a brindar. El mundo tiene un virus, el mundo está lleno de cabrones, sí. Y también es Navidad, Saturno y Júpiter bailan, el universo se mueve como una enorme maquinaria preciosísima, hay flores creciendo en el hielo y niñas que sueñan; hay tanto para no rendirse. Yo solo soy una copa, tu copa del bar… y aún creo en la humanidad. O, al menos, creo en ti.