Una joven de Castiñeiras dio a luz en su casa atendida por su madre una hora después de recibir el alta en el hospital

RIBEIRA

Andrea Vila
Andrea Vila

Andrea Vila, que ya tiene otros dos hijos, relata: «En dos empujones nació»

08 nov 2020 . Actualizado a las 16:22 h.

Contra todo pronóstico, Erik, el tercer hijo de Andrea Vila y Alejandro Abelleira, nació el viernes en casa, atendido por una de sus abuelas. Lo hizo transcurrida poco más de una hora desde que a su madre, en la semana 38 de gestación, le dieran el alta en el servicio de urgencias del hospital de Barbanza al no detectar que se hubiera puesto de parto. Desde primera hora de la mañana, Andrea Vila sintió molestias que inmediatamente identificó con contracciones. Dejó a su madre cuidando de sus dos pequeños y acudió al hospital. Entró en urgencias poco antes de las diez de la mañana y según figura en el informe de la exploración médica realizada todo era normal. Por lo tanto, recibió el alta con el plan de seguir los controles según la cita prevista para las dos semanas de embarazo que, en teoría, todavía le quedaban. Según relata Andrea, la ginecóloga que la atendió le dijo: «Parece mentira que no sepas lo que son contracciones».

No podía más y le dije a mi madre que me ayudara. En dos empujones nació»

La joven afirma que salió del hospital hacia las once de la mañana, llegó a su casa de Castiñeiras y a las 12.20 venía al mundo Erik. Explica que no podía aguantar el dolor: «No podía más y le dije a mi madre que me ayudara. En dos empujones nació». Mientras tenía lugar el alumbramiento en el salón de casa y con los otros dos pequeños presenciando la escena, el marido de Andrea Vila se encontraba trabajando. Ella le llamó una vez había pasado todo para que regresase a a casa, al tiempo que avisaban a la ambulancia.

La pareja afirma que ha presentado una reclamación, al tiempo que asegura que solicitará una reunión con el gerente del centro hospitalario. La primera preocupación de Andrea Vila al dar a luz en su domicilio es qué hubiera pasado si, como aconteció con su hijo anterior, naciese con el cordón umbilical enrollado en el cuello: «No hubieran sido capaces de sacárselo», afirma su esposo.