Elisa Millán, Ricardo Vilas y Diana Fernandez cuentan cómo afrontaron el cáncer
04 feb 2018 . Actualizado a las 22:14 h.Un día cualquiera el cáncer llegó a sus vidas. Elisa, Ricardo y Diana no son una excepción. En el 2017 se lo diagnosticaron a 228.482 personas, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica. Las suyas son, a la vez, historias personales, pero compartidas.
Elisa Millán
«Pensaba, ¿cuánto voy a durar y qué puedo hacer durante este tiempo?». Tenía 28 años y muchos sueños que alcanzar cuando le detectaron un cáncer de ovarios. Fue duro «pensaba, cuánto voy a durar y qué puedo hacer durante este tiempo», pero Elisa Millán Miranda (Ribeira, 1972) luchó, siempre con el apoyo de su familia y del que ahora es su marido, «mi equipo», como ella los llama, porque a medida que el tratamiento avanzaban «notaba que podía con ello y que iba para delante».
Las fechas están grabadas en su memoria, las de las dos operaciones y las de inicio y fin de las sesiones de quimioterapia. Todo comenzó en el 2000. Elisa Millán, actual secretaria de la Asociación de Lucha Contra el Cáncer de Ribeira, ya ejercía como abogada y nunca dejó de hacerlo: «Me administraban el tratamiento los martes, cada 21 días. Las siguientes jornadas no podía hacer nada, pero el sábado resucitaba, que era como yo lo definía, y el fin de semana iba con mi novio y mis amigos. El lunes, de nuevo al trabajo. Así hasta el 29 de enero del 2002, que me sometí a la última sesión». Con el rostro risueño que nunca pierde, aunque tras su abierta sonrisa se aprecia que es una mujer dura que no se deja doblegar, Elisa Millán explica que, una vez finalizado el tratamiento, durante varios años, «realizaba un encuentro con mis amigos al que llamaba la quimifiesta, era muy simpática».
Acabadas las sesiones, comenta que se tomó un mes para recuperarse y que posteriormente empezó a ir al gimnasio: Eso contribuyó a mi curación, especialmente psicológica. También le sirvió de mucho el apoyo de la Asociación de Lucha contra el Cáncer. «Es fundamental, porque conoces a muchas personas que pasan o pasaron por lo mismo», dice. Ahora, con una sólida trayectoria profesional y la estabilidad familiar en la que siempre ha podido apoyarse, Elisa Millán afirma sin titubeos: «Ya no tengo miedo. Hay que vivir el día a día y no puedes obsesionarte. Hacer deporte me ayudó mucho, porque me sentía indestructible».
Ricardo Vilas
«Pásache toda a vida pola mente». «Eu padezo dunha doenza de corazón desde hai moitos anos. Foi nunha revisión rutinaria cando detectaron que algo non ía ben. O primeiro que pensaron foi que era un problema de próstata. Pero tras novas probas, viron que o problema estaba máis arriba, case tocando a vexiga. A noticia non tardou en chegar. Comunicáronme que tiña cancro». El empresario y presidente del centenario Casino carballés, Ricardo Vilas (Carballo, 1945), se tomó la noticia como «se me cravaran unha bomba na cabeza». Tras pasar un par de días muy preocupado, con poco apetito y sin ganas de ver a nadie, Ricardo decidió no amedrentarse y encarar la enfermedad como lo que era y sin miedos: «Volvín ao médico, onde me dixeron que o mellor era a cirurxía. Polo que non o dubidei nin un minuto, canto antes me operase, mellor. Fun para o quirófano sen preocupación algunha, e na mente tiven sempre unha frase que dicía o meu pai: ‘Se os problemas teñen solución non te preocupes, e se non a teñen...para que preocuparse?’», comenta. Desde ese día, y tras una infección que le llevaría a nueve operaciones más en ocho años, Ricardo afirma que está recuperado de cáncer y que ahora -a pesar de sus problemas de corazón- hace una vida totalmente normal. El cáncer le ha cambiado su manera de pensar y le ha supuesto reconsiderar que en la vida no es todo ambición ni discusiones. «No momento no que che din que tes cancro, pásache toda a vida pola mente, é como unha película que vas pasando. Pensas máis nos teus, na familia, nos amigos de verdade». Pero para Vilas la actitud positiva ante el cáncer es lo fundamental: «O cancro é un gilipollas. Hai que facerlle fronte. A positividade é un 70 % da curación», insiste.
Diana fernández
«No quiero que se compadezcan de mí». Diana Fernández (A Coruña) entró en urgencias por un dolor punzante en la barriga. Una perforación con peritonitis que desveló un mal mayor: cáncer de colon con metástasis en el hígado. Ese fue el diagnóstico que le dieron en el 2012. Y aquí está, dispuesta a hablar sin tapujos sobre su cáncer. «A la gente todavía le da miedo pronunciar la palabra. Miedo y pena». Esto último, la lástima, es lo que más le molesta. «No quiero que se compadezcan de mí ni que me traten de una forma distinta, a veces incluso con cierta hipocresía», desliza. Acaba de pasar la revisión de los seis meses y está feliz, aprovechando cada segundo. «Ahora no espero al mes que viene para hacer algo que puedo hacer hoy», asegura. Se acuerda del duro año de tratamiento de quimio y radioterapia. «Cambié mucho y nada al mismo tiempo. Por un lado, empecé a valorar todo, un paseo, por ejemplo. En la fase más dura recorrer un pasillo era un mundo para mí, casi imposible. Mi vida era el hospital, y te sientes muy vulnerable. Por otro lado, sigo siendo la de siempre». Casi, ahora ya no fuma.
Tuvo que someterse a dos operaciones y, por ahora, aunque no le han dado el alta definitiva del proceso, ya trabaja y lleva lo que se define como «una vida totalmente normal». Cree que todavía queda mucho por avanzar. Y no se refiere solo a los tratamientos, sino también al trato: «Cuando estaba con la quimioterapia hubo quien me dijo: «La tuya no debe de ser tan mala porque veo que no se te cae el pelo». Hay muchas más secuelas que esa y muchos tipos de quimio. También, hay muchos tumores. Me duele cuando veo actividades para apoyar en exclusiva al cáncer de mama. ¿Qué pasa con el resto?». Psicóloga de formación, se acaba de unir a la asociación Europa Colon España. «En la página web tenemos un teléfono para que la gente que lo necesite pueda llamar e informarse. Es todo gratuito», insiste. «Desgraciadamente, mucha gente se queda por el camino. Pero también hay mucha, y creo que cada vez más, que se cura y sale adelante». El colorrectal es uno de los tumores con mayor incidencia y también de los que más vidas se cobra en Galicia junto al de pulmón y el de pecho. «Lo que más odio es que me llamen campeona o luchadora. No lucho contra nada. Tuve una enfermedad y me dieron un tratamiento».