Un cuarto de siglo cabalgando olas

antón parada RIBEIRA / LA VOZ

PORTO DO SON

La entidad fue pionera en la comarca y, además, participó en la fundación de las federaciones española y gallega

31 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Hubo un tiempo en la comarca en el que la escena de una persona ataviada con un traje de neopreno, dejando una estela sobre la arena de la playa cuya dirección señalaba al mismo oleaje al que oteaban sus ojos, se ganó el calificativo de «os tolos das lanchiñas», por parte de personas mayores que no comprendían que sobre una mera tabla podía domarse al enfurecido mar. Aquellos primeros jinetes de olas tuvieron el honor de convertirse en los fundadores del club de surf y bodyboard Arealonga, pero de eso hace ya más de un cuarto de siglo.

Y es que este grupo se convirtió en el primero del área barbanzana en expandir estas modalidades, mas su importancia traspasó fronteras. Las personas que integraron aquella primera hornada del Arealonga simbolizaron la antesala de la fundación de la Asociación Galega de Surfistas (Agasurf), para luego participar en la asamblea por la que se crearían la Federación Española de Surf y también la gallega. Tal y como indicó el presidente de la primera directiva, Chema Salanova, para ellos fue un orgullo recibir, este año, el reconocimiento de ambas federaciones por dicha contribución histórica. Se trató de un galardón que fue entregado en el acto del vigésimo aniversario de la entidad deportiva autonómica.

El Arealonga incluso puso su granito de arena en el desarrollo de otras disciplinas, puesto que varios de sus miembros lucharon por la creación de la Federación Galega de Taekuondo.

Los artífices

Cuando aquellos pioneros echan la vista atrás, 25 años después, no pueden evitar recordar la evolución de aquella relación con los vecinos. Acabaron ganándose su confianza y amistad y así fue cómo les descubrieron a los surfistas los bellos parajes y las calas que escondían las mejores olas de los arenales de la comarca, eso sí, siempre seguido de un cauteloso «coidadiño, eh, que é moi perigoso».

Así se sucedieron los fines de semana, con sus incontables horas, conquistando las aguas de Balieiros, A Ladeira, As Furnas, Seráns, Río Sieira o de la playa del castro de Baroña, esta última, el segundo hogar del Arealonga. Pero los límites acabaron desdibujándose cuando los surfistas subieron hasta las playas ferrolanas y comenzaron a labrar la reputación del Area Longa fuera de Barbanza.

También llegaron las primeras competiciones, donde se forjaron auténticos mitos de este deporte, como el gran Carlos Viñas, cinco veces campeón gallego y dos a nivel nacional. Él encabeza una lista de talentos como: Kike Ramos, Álvaro Marín, Alberto alias El moro, los hermanos Óscar y Juan Concheiro, Luis Rey, Jorge de Boa, Peri Alonso, Segundo Oviedo, el incombustible Pichero, Mito Will, Sergio Fernández, David Ríos o Josi Sayar. Demasiados nombres grabados a base de sal y sol, pero algunos imborrables en el recuerdo y corazones de los primeros jinetes, como el de Álex Díaz.

Por aquel entonces, prácticamente ni existían los patrocinios ni tiendas de surf donde conseguir equipamiento, pero hubo empresarios, como Sara Salanova y Víctor Pérez, que apostaron por impulsar este deporte desde la emblemática firma Nanaku. También hubo otros ejemplos, como el del gerente del bar localizado en el arenal del castro de Baroña, Fran, del que los pioneros del Arealonga recuerdan cómo pasó de dejarles cambiarse en su local a directamente guardar las tablas, todo el verano, a aquellos jóvenes que tomaban el Celta a primera hora rezando porque Eolo suspirase. «25 años pasan volando, pero los lazos de amistad perduran por siempre», sentenció Chema Salanova.