Iago Caamaño impuso su ley en Noia

La igualdad entre el coruñés y Víctor Senra se rompió en el tramo Pavimentos Noia, cuando la lluvia hizo acto de presencia


Noia / La Voz

Tuvo de todo la jornada grande de la 34 edición del Rali de Noia. Comenzó con niebla, que se disipó justo antes de que los coches tomaran la salida en el segundo tramo del día, el Senra Sport. Apareció el sol, aunque las nubes ya auguraban que no duraría mucho. Con el paso del tiempo fueron ganando protagonismo, hasta que al poco de iniciarse la primera pasada del sector Pavimentos Noia, el mítico tramo de Montemuíño, comenzó a llover. Con estas condiciones cambiantes, Iago Caamaño impuso su ley y acabó llevándose la victoria final.

El piloto de la escudería Lalín-Deza se adjudicó el primer scratch del día, aventajando en 7,1 segundos a Víctor Senra. El de Dumbría le devolvió el golpe en Mazaricos, aunque la diferencia que estableció con Caamaño fue mínima. No cabía duda: el duelo entre los dos estaba servido. Alberto Meira, mientras tanto, finalizaba tercero, ya más descolgado de la lucha por el triunfo.

Los percances

Como no podía ser de otro modo, el Rali de Noia también tuvo accidentes y percances que le dieron más emoción a la carrera (hubo medio centenar de abandonos). En la segunda pasada del tramo Neumáticos Tino, el Citroën C2 ocupado por Abrahan Vázquez y Brais Fernández acabó destrozado y bloqueando la carretera. Retirar el coche llevó su tiempo y eso se notó, ya que este accidente, sumado a los que se produjeron durante la mañana, supuso un retraso de más de media hora en las salidas de la tarde.

Entretanto, los favoritos seguían a lo suyo. Caamaño y Senra se alternaban la cabeza en las tablas de tiempos para llegar al ecuador de la prueba con el coruñés mandando con nueve segundos de ventaja sobre Senra. Tras el parón volvió la actividad, pero no por completo. Los equipos se dirigieron a Outes para correr el tramo Stark y se quedaron con las ganas. La organización, por motivos de seguridad, decidió neutralizarlo y poner rumbo al trazado del Pavimentos Noia.

Allí se decidió el rali. La lluvia entró en escena sorprendiendo a todos. Caamaño fue quien mejor supo adaptarse y dio un golpe sobre la mesa que fue definitivo. Con su Ford Fiesta R5 voló sobre el asfalto y le metió 16 segundos a Víctor Senra, una losa que el dumbriés ya no fue capaz de levantar. En Montemuíño fueron los BMW y su tracción trasera los que arrancaron los aplausos del numeroso público que aguantó el paso de los bólidos a pesar de que cada vez caía más agua.

La historia de la prueba ya estaba escrita. El piloto de Lalín-Deza enfiló el tramo Stark y volvió a arrasar. Los 40 segundos de ventaja que tenía sobre Senra a falta de volver a pasar por Porto do Son eran un colchón que solo un fallo mecánico o un error podían tirar por la borda, algo que no pasó.

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