El inmueble en el que se iba a ubicar se encuentra en estado ruinoso
03 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.«La Iglesia estudia convertir la antigua casa del sacristán de Noia en un museo sacro», titulaba La Voz el 3 de julio del 2003, es decir, hace nueve años. En aquella información se explicaba que el inmueble era «un edificio en estado ruinoso y, por añadidura, un exponente más del feísmo urbanístico que impera en muchos rincones». De momento, esa sigue siendo la situación. Aquel proyecto que tenían en mente las autoridades eclesiásticas -con el párroco José Luis Fuentes al frente, recientemente fallecido- de momento no ha prosperado. Con su muerte se paró también esta iniciativa con respecto al edificio, que en su tiempo había sido vivienda del sacristán de la parroquia de San Martiño. Está situado en la esquina de Guisamonde con la calle Fanequeira.
La Voz daba aquella información, hace nueve años, después de la reunión mantenida con responsables políticos y técnicos. Se explicaba entonces que tenía una superficie aprovechable de unos cincuenta metros cuadrados, distribuidos entre un bajo y una primera planta. Las gestiones, en cierto modo, comenzaron. Cuatro años más tarde, el 28 de agosto del 2007, este periódico informaba de otra noticia relacionada con el asunto, titulando lo siguiente: «El proyecto para habilitar un museo sacro en Noia deberá ser modificado». La comisión de seguimiento del plan especial de protección del casco histórico noiés había informado negativamente del proyecto de rehabilitación pretendido por el Arzobispado de Santiago.
Licencia municipal
Xosé Bieito González Domínguez, concejal de Patrimonio, explicaba entonces que el hecho de no dar el visto bueno respondía a que la propuesta arquitectónica no cumplía estrictamente las directrices que marcaba el plan especial de la zona antigua. «Modificaron o proxecto segundo se dixo, e de feito a intervención conta con licenza municipal. Agora o único que falta é que os promotores o impulsaran», explicaba ayer el edil. Por su parte, el sacerdote Javier Porro admite que, con el fallecimiento del anterior párroco, el proyecto quedó parado. Explica también que, en estos momentos, sería muy difícil retomar el proyecto, «porque no solo sería hacerlo, sino también mantenerlo». De momento, el inmueble sigue acrecentando su estado de abandono. Hecho ruinas.