Noia es de esos municipios donde uno puede encontrar historia y patrimonio en casi cualquier sitio. Por ejemplo, en la aldea de Muíño, en la parroquia de Santa María de Roo. En este pequeño lugar, hay una figura de una virgen bien curiosa. Se trata de la Virxe das Neves, a la que le falta la cabeza. El Concello incluyó también la remodelación de este elemento dentro de las obras del plan anticrisis. Con ambas actuaciones, con la de Virxe das Neves y la que ya está en marcha en el dolmen de Cova da Moura, se pretende que el patrimonio vaya ganando enteros en Noia. Sin embargo, desafortunadamente, aún quedan numerosos ejemplos que ponen los pelos de punta a cualquiera. Un caso: la pintada que desde hace más de un año recibe al visitante a las puertas de la iglesia de San Martiño -por cierto, construida en 1434 y declarada monumento histórico nacional-. Menos mal que la singularidad del templo hace que los ojos enseguida se vayan a su belleza y obvien esa patada dada con espray.