DESDE FUERA | O |
21 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.NO SON muchas las ocasiones en las que uno se da cuenta de que la gente, al fin y al cabo, no es tan mala. Gratas sorpresas que da la vida. Hace unos días, en la playa de la Aguieira, se perdió Cholo, un perro viejo, bastante sordo y algo ciego. Inmediatamente, su propietario, junto con algunos miembros de su familia, organizó la campaña de búsqueda. Durante cincuenta horas exactas se pegaron carteles por toda la comarca de Noia, se preguntó a los vecinos de la zona, se patearon las corredoiras, playas y montes. Finalmente, gracias a la colaboración de algunos amigos anónimos que se molestaron en telefonear, Cholo apareció y ya está en casa, sano y salvo. No es más que un perro viejo, muy suyo además, pero ha sido motivo suficiente para que algunas personas de bien se preocupasen por él, se gastasen unos céntimos en una llamada telefónica e intentasen ayudar a su propietario a encontrarlo. No es fácil que alguien se preocupe por su vecino hoy en día. Cada uno a lo suyo. Y, curiosamente, ha sido la pérdida de un perro lo que ha despertado los corazones de algunas gentes. En nombre de Cholo y de su dueño, gracias a todos por la buena voluntad demostrada.