DESDE FUERA | O |
26 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.EL SÁBADO por la noche, coincidiendo con la jornada de reflexión previa a las elecciones, se presentó en el museo de laudas gremiales de Noia un interesante estudio sobre el tándem histórico y artístico que conforman la iglesia y el cementerio de Santa María A Nova. Como suele ocurrir cada vez que se celebra en la villa noiesa un acto de contenido cultural, se dejaron ver por el lugar en cuestión varios rostros que podríamos considerar asiduos seguidores de estas iniciativas. Sin embargo, y para sorpresa de muchos de los presentes, se congregaron en Santa María A Nova otras caras que en los últimos años han brillado por su ausencia en presentaciones de libros, jornadas de divulgación de la historia, homenajes a escritores de la talla de Avilés, inauguraciones de exposiciones y demás convocatorias. Me refiero a un buen número de representantes de la clase política noiesa. Deduzco que a más de uno de los que estaba el sábado en el museo se le pasó por la cabeza, y con gran acierto, la idea de animar a los políticos a que respalden con su asistencia estos actos, pero no sólo en la recta final de los comicios, sino durante los cuatro años de mandato.