MAXIMALIA
07 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.ESTE MOSQUETERO era la voz del que clama en el desierto. De hecho, Alejandro Dumas dice de él que hablaba a voz en grito y que, en justicia, poco le importaba ser escuchado o no. Pero era noble y arrojado. Amigo leal hasta la muerte y el que con más esmero trataba a su criado, lo que hacía ver en él una debilidad genética por las clases más desfavorecidas. Por ello quizá nunca llegó a ser rico y el tahalí del que pendía su espada no era de oro macizo como el de sus compañeros sino que tras el oro en plancha se ocultaba una cincha bien curtida de piel de búfalo. Era experto en la esgrima callejera y arriesgaba alguna vez su porvenir a la fortuna. Esto le hacía desazonarse pues con cruel insistencia la errática diosa lo abandonaba. De todos ellos fue quizá el que más sufrió cuando constató que Milady (Noia), a la que juró defender, no era más que una pérfida y traidora. Aunque bella.