La despedida

Alicia Fernández LA CRIBA

BOIRO

12 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Esta semana se oficializaba la despedida de Manuel Velo (Coristanco, 1941) de la política municipal de Boiro, en la que ha estado batallando durante 38 años. Un hombre cuando menos muy singular, pues en el adiós se ha de ser comedida. Un político cuya decisión más importante fue ver el momento oportuno, en 1983, para dedicarse en exclusiva al Concello -opción que no era habitual por aquel entonces- y aprovechar la apertura de vías de financiación para las entidades locales; hasta entonces con muy limitados recursos.

Fue cuando se acometieron los primeros proyectos de envergadura después de muchos años de sequía y, al tiempo, se manifestó su cualidad más destacable: la persistencia. A partir de ese momento dorado vinieron los bandazos, más bajos que altos, muchos enfrentamientos viscerales y bastante política de minúscula.

Una moción de censura de sus propios compañeros, la expulsión del PSOE a pesar de configurar una asamblea local a su gusto, muchos juicios, veladas acusaciones o el abandono del tripartito.

Si la actividad política tiene algo de vocación de servicio público, a estas alturas tan poco creíble como un billete de nueve euros, cuatro décadas son demasiado tiempo de permanencia en la misma. No es el único ni será el último. Pero tanta generosidad es sospechosa. Además, estos casos suelen estar ligados, irremisiblemente, al yo, mí, me, conmigo.

Es el final de una época política en Boiro. Demasiado altisonante, demasiado personalista. Quizás lo justo sea reconocer sus primeros años de gestión para después, echando mano de la sabiduría popular, decirle que tanta paz lleve como descanso deja.