No quería yo poner mi grano de arena a la psicosis creada a causa del coronavirus de las narices. Además, si no ha cambiado en las últimas horas, ese mal asiático se acerca, pero de momento todavía no ha pasado Pedrafita.
No obstante, las circunstancias obligan a este sospechoso a arrojar un poco de luz y esperanza sobre los augurios de muerte y pandemia que nos asolan. El coronavirus quizá no sea un simple catarro y habrá que ver cómo evoluciona, pero les aseguro que ni es el ébola ni el VIH. Lo que ocurre, entre otras cosas, es que los medios del mundo han encontrado un nuevo filón informativo que vuelve a mantener al televidente en constante atención y eso, amigos míos, es mucho dinero.
Pero comparar a este virus con un apocalipsis zombi es, al menos de momento, bastante exagerado. ¿Saben cuando algunos patanes hablan de los cien millones de muertos del comunismo? Quizá no tan exagerado como esto, pero el nivel de ignorancia, demagogia y cuñadismo se asemejan bastante.
Hagan el favor y contengan sus temores. No compren mascarillas; déjenlas para las personas que realmente las necesitan: ellas sí se están jugando el pellejo. No fomenten el pánico; a día de hoy tienen mas posibilidades de palmarla por gripe A o aviar que por coronavirus. Dejen de ver a Ana Rosa y a la Griso; les aseguro que Fran Rivera no tiene ni puñetera idea de lo que es un virus -ni de muchas otras cosas en general-.
Vivan... y suspiren.