2026: una odisea en el espacio

Carmen Alborés CON CALMA

BARBANZA

02 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Evocando a Stanley Kubrick en la película 2001: una odisea n el espacio, se me ocurre que mientras suena la música de El Danubio azul, Orión en el firmamento no da crédito a lo que está viendo, una nave muy moderna surca el espacio sin su consentimiento. Entonces convoca a Apolo y a su hermana gemela Artemisa para contarles que un extraño artefacto, llamado Artemisa II, vuela hacia la Luna, y que él, como cazador que es, le ha disparado varias flechas, pero que rebotaron en la cubierta del vehículo. Le cuenta también que solo pudo vislumbrar dentro unos seres que le observaban atentamente a través de una ventana.

Orión corrió a avisar a la Luna de que alguien se le acercaba por su cara oculta y enterado también el dios Helios, acudió en su ayuda y cual dragón furioso, provocó una fuerte tormenta solar y lanzó una llamarada que obligó a los tripulantes a esconderse bajo de sus asientos. Pretendió alcanzarlos con su carro de fuego, pero le fue imposible.

Orión deseaba que alguno de los grandes pedruscos que vagan por el espacio alcanzase la nave, pero no hubo suerte. La Luna, asustada, le contó a Orión que hacía muchos años otra nave llamada Apolo se había posado en su suelo y dos seres habían caminado por él y recogido algunas rocas.

Mientras tanto, la Tierra estaba ansiosa, como cualquier madre temerosa porque sus cuatro hijos aventureros sufriesen algún percance, y eso que ya les había advertido que el firmamento era un lugar oscuro y peligroso, pero estaba deseosa por ver las fotos que traían y el resultado de los experimentos.

Era primavera y la Tierra se había puesto bonita para recibirlos. Los astronautas estaban impresionados por lo que habían visto y su odisea les había afianzado su amor por nuestro planeta y por sus habitantes, o tripulantes como ellos nos definieron. Quizá algún día, como Ulises, nos cuenten todas las peripecias por las que tuvieron que pasar, mientras tanto nosotros aquí abajo vamos tejiendo y destejiendo sobre este planeta llamado Tierra.