Boiro despide a Lola Outeiral, la primera presidenta de la asociación contra el cáncer

Ana Lorenzo Fernández
A. Lorenzo RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

Lola Outeiral
Lola Outeiral DANI GESTOSO

Junto a su marido trabajó en el primer molino que funcionaba con energía eléctrica

11 feb 2026 . Actualizado a las 16:14 h.

Nunca dejó de trabajar, porque Dolores Outeiral —a la que todo el mundo conocida como Lola a Molinera—, dedicó toda su vida a los demás, empezando por su familia y continuando por los enfermos de cáncer, puesto que ella fue la primera presidenta que la AECC tuvo en el municipio boirense, un cargo que mantuvo durante décadas.

Nacida en Boiro de Arriba, fue costurera y junto a su marido, Francisco López Silva, Paquito —primer alcalde de la democracia— compraron en 1957 el único molino que funcionaba con energía eléctrica, y al que llegaban clientes desde toda la comarca. El negocio no solo era punto de encuentro para moler, sino que durante un tiempo llegó a albergar, además de la casa familiar, una sala de cine mudo y hasta un baile.

Recuerda Manolo Outeiral que fueron siempre una gran familia, y además de sus padres, y de él y sus seis hermanos, también convivieron allí tres abuelos y una tía materna, por lo que siempre había cosas que hacer. «Mi madre trabajó toda su vida, era costurera de las que nos hacían los pantalones y toda la ropa, y luego planchar, la comida para todos, nunca paraba».

De carácter afable, era una gran devota, y una de sus citas ineludibles era acudir a la procesión marítima en honor a la Virgen del Carmen cada 16 de julio. Lo que nunca le llamó la atención fue la política, a pesar de que su marido y su hijo ocuparon cargos importantes, «pero ella no le prestó interés».

A punto de cumplir los 92 años y después de dedicar una vida entera a los demás, Lola Outeiral fallecía esta mañana rodeada de su familia. Sus restos mortales están siendo velados en el tanatorio de Boiro, desde donde partirán mañana, a las 16.15 horas, hacia la iglesia de Santa Eulalia donde se celebrará el funeral, y luego serán enterrados en el cementerio parroquial de Santa María do Castro.