Flora Iglesias trae a casa el tercer Goya de la familia Lesmes: «El nivel era potente, este año pensé que no ganábamos»

Sara Pardo
SARA PARDO RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

La instantánea ganadora en la categoría posboda en los Goya de fotografía
La instantánea ganadora en la categoría posboda en los Goya de fotografía Flora Iglesias

Entre las cinco obras presentadas por los hermanos Manuel y Flora, fue la instantánea de la fotógrafa en la categoría de posboda la que logró el reconocimiento

09 feb 2026 . Actualizado a las 14:09 h.

Flora Iglesias lo ha vuelto a hacer. La reina barbanzana de las bodas ha regresado de los premios de la Asociación de Fotógrafos y Videógrafos Profesionales de Aragón con un nuevo triunfo bajo el brazo: el Goya en la categoría de posboda. Con esta estatuilla, la fotógrafa no solo suma un éxito personal, sino que consagra el legado del estudio Lesmes al sumar el tercer galardón de la familia: «Lo traje para Ribeira, para mi casa y para mi gente».

Este nuevo éxito llega tras el hito alcanzado el año pasado, cuando Flora y Manuel hicieron historia al coincidir en la final y llevarse sendas estatuillas. En esta edición, el estudio Lesmes volvió a demostrar su músculo creativo con un impresionante despliegue de cinco obras finalistas: dos en la categoría de boda —una firmada por cada hermano—, una de comunión, una de reportaje gráfico y la de posboda que acabó resultando ganadora. El talento de la comarca se completó en el cuadro de honor con el noiés Antonio Villar, finalista también en las categorías de posboda y reportaje gráfico.

La ganadora, aunque orgullosa de su trayectoria, reconoce que el triunfo la pilló por sorpresa: «Los Goya siempre son difíciles y el nivel era potente; este año pensé que no ganábamos». Los nombres iban pasando y, tras no resultar premiada su apuesta más personal —un emotivo retrato de una novia y su madre ante el lecho de muerte de la abuela—, Flora llegó a creer que la suerte no estaría de su lado en esta edición.

«Fue un año difícil en el que estuve metida en otra aventura distinta y consideraba que, ganando esa batalla, ya lo había ganado todo», confiesa la fotógrafa. Quizás por eso, reconoce haber disparado con una ternura especial que se refleja en la obra ganadora: una pareja de novios fundida en un beso bajo un velo. Una imagen de gran carga romántica que se centra en el detalle de los labios: «Era la única fotografía de primer plano entre todas las finalistas».