Renegociado

Emilio Sanmamed
Emilio Sanmamed LIJA Y TERCIOPELO

BARBANZA

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La crisis de los 40 me exhorta a elegir entre moto, tatuaje o novela

22 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace dos semanas les escribí que a los 40 «los sueños se pierden o se aplazan o, en el mejor de los casos, se renegocian». Y aquí me veo hoy con uno a vueltas: siempre quise ser un Nobel de literatura, pero lo renegocié y ahora lo que voy a hacer es intentar ganar un concurso de novela corta local. Mucho renegocio es eso, dirán, y es cierto, nunca fui buen regateador.

Ahora, con poco tiempo y menos neuronas, es cuando lo haré. La crisis de los 40 me exhorta a elegir entre moto, tatuaje o novela. Soy un cutre porque elegí el más barato: escribir una historia. Al final renegociar no es tanto traicionar un sueño como adaptarlo a la talla real de la vida. Qué más da el Maratón de New York que el paseo de Coroso. El tamaño no importa, digo mientras vendo preservativos de distintas tallas.

El truco ha sido soñar en voz muy baja. Sentado frente a este folio, robándole horas al sueño, sabiendo que no debo nada a nadie excepto a mí. Me debo este intento, me debo una reconciliación sin artificios ni aplausos porque un día firmé un pacto imprudente con las palabras. Quiero pisar fuerte sin pisar a nadie, quiero un pequeño gesto para no disolverme en este gris guion de Almodóvar resacoso. Nunca me he rendido, ni cuando me rendí.

Hay sueños que no piden grandeza, solo lealtad. Y, con las canas, descubro que no ha pasado un día en el que haya dejado de cultivar el pequeño jardín de mis derrotas. El lector dirá: «Vale, tío, vas a escribir, ¿y?». Retoma el partido de los martes, la pintura, la guitarra… Firma la paz contigo mismo y con el mundo que contienes.