Casa Maestú, una antigua salazonera protegida, la última víctima de los grafiteros en A Pobra
BARBANZA
Una fachada que da a la rúa Estremo apareció llena de pintadas
14 ene 2026 . Actualizado a las 12:54 h.No solo afean muros y edificios, sino que a veces se convierten en un verdadero atentado contra algunas construcciones importantes tanto desde el punto de vista cultural como histórico. Las pintadas continúan siendo un problema que trae de cabeza a concellos y propietarios y más cuando el lienzo que escogen sus autores es un bien de interés patrimonial. La última víctima en lucir estos grafitis en su fachada ha sido la Casa Maestú, una antigua salazonera levantada entre 1850 y 1870 situada en plena calle peatonal del centro de A Pobra.
De las tres naves con las que contó en su día este negocio de conservas de pescado, solamente permanecen en pie un almacén —que durante años se reconvirtió en una sala de juegos y posteriormente en un negocio de venta de cocinas— y la casa familiar anexa. Hace unos días, toda la pared que da a la rúa Estremo apareció decorada con numerosas pintadas que se diferenciaban por los colores que usó el autor o autores, ya que unas estaban realizadas con espray negro, otras con uno fucsia, las terceras aparecieron en verde fosforito, y había también algunas en azul.
Desde la Asociación para a Defensa do Patrimonio Cultural Galego ya denunciaron los hechos públicamente, recordando que esta construcción «é un edificio catalogado no PXOM (Plan Xeral de Ordenación Municipal) da Pobra do Caramiñal como ben de protección patrimonial, así como polo catálogo xeral de patrimonio cultural de Galicia».
Reposición al estado original
En definitiva, que se trata de un inmueble de un importante valor y que, según la Lei do Patrimonio Cultural de Galicia, los autores se exponen al pago de multas cuantiosas, además de que se obliga «á reposición ao seu estado previo á comisión do acto vandálico que afecta para a valoración dos valores patrimoniais do edificio». Para ello previamente habrá que encontrar a los culpables, una tarea que no parece demasiado complicada, puesto que han dejado su firma en dichas pintadas y no es la primera vez que lo hacen. De hecho, en los últimos meses los mismos grafiteros han elegido numerosas fachadas del casco urbano de A Pobra para estampar sus creaciones con total impunidad.
La Casa Maestú se suma a una larga lista de inmuebles protegidos que han sufrido este atentado de vandalismo en el municipio, puesto que hace unos meses el pazo de A Mercé —donde residió Valle-Inclán con su familia— también apareció decorado con pintadas, al igual que el Cantón da Leña —la plaza de la torre de Bermúdez—, un bien de interés reconocido a nivel nacional y gallego y cuya distinción obliga a proteger todo el entorno en un radio de 500 metros.