Una amiga tenía un bonito perro que acompañaba a su marido en las jornadas de caza. Era un podenco muy listo, pero por causas ajenas, fue vendido a una familia alemana. Suerte que no tenía el don de la palabra como los que describe Cervantes en El coloquio de los perros, Cipión y Berganza, y no tuvo que aprender el alemán. Esta amiga, después de bastante tiempo, en una excursión fue a visitarlo, y ¡oh sorpresa!, el can hizo lo mismo que Argos, el perro de Ulises, que cuando después de 20 años vio a su antiguo amo, aunque iba disfrazado de mendigo, lo reconoció y Homero nos cuenta que el perro ya viejo y abandonado al verlo, alzó la cabeza, las orejas y movió el rabo, y al momento murió. Mi amiga entonces enjugó como Ulises una lágrima. Ella cree que cuando se muera, podrá acompañar a su marido y entrar en el paraíso de los animales para visitar a su querido perro.
Otro perro famoso era Cervero, el guardián del inframundo. Tenía tres cabezas y su misión era impedir que los muertos salieran y los vivos entrasen sin permiso.
Yo nunca tuve un perro. Reconozco que alguno me intimida por su agresividad y le temo como si fuera el perro sabueso de los Baskerville, del autor Arthur Conan. Otros intentan lamerme y olisquearme, incluso algunos me miran sorprendidos esperando mi reacción. Cuando voy por la calle y sus dueños los llevan sujetos por la correa, yo ya sé que no tengo que apartarme, el perro está más atento que sus amos y siempre me cederá el paso. Veo señoras cuya única compañía intuyo que es el perro y le hablan: «espérame aquí», «cállate», «no ladres», «no tengas miedo». Cuando visitamos a alguna de ellas en sus casas ninguna tiene un letrero de advertencia de «Cuidado con el perro» o «Cave canem» como ponían los romanos en sus mosaicos. Todas te dicen: «no tenga miedo que no muerde, solo quiere jugar, es muy bueno», pero a veces el perro las contradice y te enseña sus dientes.
Veo tiendas con todo tipo de artilugios para perros y en los supermercados observo como crecen los lineales de comida para mascotas. Yo solo tuve un gato, peces y un periquito, pero reconozco que los perros son hermosos.