Barcos en dique seco

Ana Gerpe Varela
Ana Gerpe EL BALCÓN

BARBANZA

Sardina
Sardina Martina Miser

En los últimos tiempos está aumentando el número de embarcaciones que están en venta

29 ago 2024 . Actualizado a las 05:05 h.

Ya era bastante difícil para la flota del cerco verse condenada a un amarre forzoso de noviembre a marzo, pero tener que hacerlo durante seis meses al año convierte en inasumible el ejercicio de la actividad. En un puerto como el de Portosín, referente en Galicia de la flota del cerco, las limitaciones de capturas que vienen padeciendo en los últimos años están teniendo una repercusión directa y negativa que amenaza el futuro de muchas empresas pesqueras.

La flota de mayor porte depende en exclusiva de la campaña de la anchoa y la xarda del Cantábrico. De hecho, las embarcaciones pasan cada vez más tiempo en el norte. Las descargas de pescado en el puerto descienden y, por tanto, también lo hace la facturación en la lonja.

Y si no hay trabajo tampoco hay empleo. Aunque es cierto que cada vez son menos quienes estén interesados en dedicarse a la pesca, muchos armadores aseguran que para las campañas del bocarte y la caballa sí encuentran personal dispuesto a embarcar.

En los últimos tiempos está aumentando el número de embarcaciones que están en venta, muchas se han perdido ya y otras están en el mercado buscando quien se las lleve. Un puntal de la actividad económica se ve amenazado.

Ahora, con la pesca del jurel dirigida prohibida, el bocarte cerrado en el noroeste para lo que se define como «pesca olímpica» y la sardina también, salvo que se adquiera cuota en Cádiz, pues a los cerqueros les quedan pocas alternativas. Son muchas las voces del sector que hablan de un desmantelamiento de la flota.