Tomás de Dios, entrenador del Noia Portus Apostoli: «Tenemos que ser desafiantes y trabajar más que los demás»

Francisco Brea
Fran Brea RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

De Dios se muestra muy agradecido por el gran recibimiento que le dio la afición noiesa
De Dios se muestra muy agradecido por el gran recibimiento que le dio la afición noiesa CARMELA QUEIJEIRO

El técnico asegura estar ilusionado y que mantuvo conversaciones con Marlon Velasco

28 ago 2023 . Actualizado a las 10:37 h.

Tomás de Dios (Burdeos, 1965) llegó esta temporada al banquillo del Noia Portus Apostoli para afrontar un reto «ilusionante», aunque también supone un desafío después del gran papel de los barbanzanos en la campaña de su debut en la élite del fútbol sala nacional. Pero el experimentado técnico se muestra confiado en que el equipo volverá a hacer un gran papel en la Primera División.

—¿Qué tal fue su llegada a Noia?

—Estoy encantado, porque el recibimiento fue muy cariñoso. Vine diez o quince días antes de comenzar la pretemporada para conocer todo y avanzar trabajo. Es una villa muy familiar, todos los días me saludan y es muy bonito. Me gustan las ciudades en las que vas andando y sientes que es un sitio en el que ya habías estado.

—Hablando del aspecto deportivo, ¿cuáles son los objetivos?

—El objetivo del club es la confirmación en Primera, pero para el cuerpo técnico es un desafío. Pensamos que cuando viene uno nuevo hay que mejorar lo hecho hasta el momento. Además, continúa la columna vertebral de la temporada anterior y los refuerzos conocen la categoría y tienen experiencia.

—¿Cómo valora la plantilla?

—Estoy encantado. El año pasado, prácticamente el 80 % de los jugadores debutaban en Primera y mira lo que consiguieron. Se hicieron muchas cosas bien, especialmente en el apartado defensivo, en el ofensivo hay que mejorar. Es importante conseguir una estabilidad entre los que ya estaban y los nuevos, que se adapten al método.

—Ya dejó claro nada más llegar que la sea de identidad será la intensidad.

—Hay que ir al límite más uno, porque todos van a ir al límite. Tenemos que darlo todo, vaciarnos en la pista, y que los aficionados se sientan orgullosos en todo momento.

—Ha dirigido ya unas cuantas sesiones de entrenamiento, ¿sus sensaciones?

—La verdad es que estoy muy contento. Todos somos muy buenos y con la motivación al 100 % en todos los componentes y ámbitos del club. La ilusión de seguir creciendo está intacta. Tenemos que ser desafiantes y trabajar más que los demás.

—La última liga fue muy competida, ¿cómo espera esta?

—Es cierto que la temporada pasada fue de las más igualadas. Hubo un cuádruple empate, que creo que en treinta años es una circunstancia que no se había dado. El mercado se movió mucho, con cuatro o cinco cambios por equipo y siempre para mejorar el nivel. Va a ser igual de exigente y al haber mundial tocará adaptar la planificación. Por ese aspecto, va a ser una liga irregular. El parón en algunos momentos puede favorecer y en otros perjudicar como, por ejemplo, si vienes de una buena dinámica de juego y resultados.

—¿Su análisis de los rivales?

—Creo que el Barça está por encima de todos, por el grupo de jugadores y por presupuesto. Palma es el actual campeón de Europa y su trayectoria es buena. Por supuesto está Inter y ElPozo querrá ganar algún titulo otra vez. Luego hay equipos como Jaén y Valdepeñas que están hechos para cosas importantes y después, tres o cuatro de segunda línea. Nosotros tenemos que mirar siempre para arriba. Este año ya nos conoce,n pero intentaremos sorprender.

—¿Habló con Marlon Velasco?

—Mantuvimos muchas conversaciones y se lo agradezco. Se puso a mi disposición y me pasó información y trabajo. Más que haber sido su mentor, compartimos experiencia en Palma y todo me lo ha devuelto con creces. Me ha pasado más información de la que yo creía que era necesaria —bormea—.

—¿El acuerdo con el club fue rápido o llevó su tiempo?

—Fue casi instantáneo. Mi representante sabía que yo tenía muchas ganas de volver a Primera. Se arregló en nada. Además, Galicia es mi casa deportiva, en la que se dio mi transformación como entrenador.