Autoritarismo y totalitarismo

Álvaro Sevilla Gómez
Álvaro Sevilla BARRIO DEL PIGNETO

BARBANZA

Sebastiao Moreira | efe

13 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Es domingo por la tarde y un padre quiere que su hijo lo acompañe a visitar a la abuela. «Es tu deber. Sé educado», le exige con contundencia. En otro lugar, otro hombre pretende también que su chaval acuda a casa de la matriarca. Pero este usa otra estrategia. «Sabes todo lo que te quiere. No estás obligado a venir. Deberías ir solo si libremente decides hacerlo», le dice con cariño.

Con esta historia explica Slavoj Zizek la diferencia entre autoritarismo y totalitarismo. ¿Cuál de los dos chavales tiene más presión para visitar a su abuela ese domingo por la tarde? El excéntrico filósofo esloveno considera que el segundo. No solo porque su padre le pide que visite a su abuela, sino porque también le dice como debe sentirse.

Para Zizek radica ahí la diferencia entre un autoritarismo que exige obediencia, pero deja lugar a la rebelión y un totalitarismo que se basa en la obediencia y la conversión. No basta con que hagas lo que ellos quieren que hagas, sino que debes compartir también su sistema de creencias. Si no lo haces, como el niño que no quiere visitar a su abuela, no eres una buena persona.

El fenómeno totalitario se expande a toda velocidad en Europa y Estados Unidos a través de la corrección política y el revisionismo histórico. Para ilustrarlo con un ejemplo: no basta con dejar de comer carne, si lo haces debes saber que estás destruyendo el mundo. Lo que nunca falla es que la perorata procede siempre de militantes de salón y champagne. Tú deja de contaminar mientras ellos cogen otro avión para irse de vacaciones a Tailandia.