Hortensia

Alicia Fernández LA CRIBA

BARBANZA

En la madrugada del 4 de octubre de 1984 entró por el sur de Galicia el ciclón Hortensia, a su vez resto del huracán del mismo nombre, que se reactivó -¡y de qué forma!- frente a nuestra costa para después barrer Galicia. Van allá más de 36 años, pero quienes peinan cuatro canas lo recordarán perfectamente pues su dureza y efectos marcaron un hito.

Ante la llegada de otro ciclón Hortensia, una echa la vista atrás para darse cuenta de que todo ha cambiado mucho: ni las infraestructuras -públicas y privadas- son las mismas ni tampoco lo son los medios para minorar, controlar o resolver sus consecuencias. Es más, creo que de esa fecha vienen los primeros voluntarios en la comarca que colaboraron en esa durísima noche y al día siguiente, posiblemente germen de alguna agrupación de Protección Civil. Los servicios meteorológicos funcionaron y sus predicciones fueron muy acertadas. Para muestra de la dureza decir que a consecuencia de ese temporal murieran seis personas y los desperfectos fueron muy cuantiosos.

Curiosamente, un mes después, llegó a nuestras costas el Klaus, pero su dureza fue menor de la que se predijo. Quizás por ello, no satisfecho, volvió 25 años después (2009) para quedar marcado como el mayor temporal que azotó Galicia desde que hay datos fiables. Se llegaron a registrar rachas cercanas a los 200 kilómetros por hora y también cuantiosos daños.

Queda esperar que el Hortensia 2021 no quiera superar a la versión de 1984, que ser el mascarón de proa de Europa no nos pase una factura muy elevada, que este año ya empezó con demasiado ímpetu.