Que inventen ellos


L legó a decir el gran Miguel de Unamuno: «Inventen ellos y nosotros nos aprovecharemos de sus invenciones». Y también se le atribuye la tan sonada frase: «La luz eléctrica alumbra aquí tan bien como allí donde se inventó». Y así, como consecuencia de tal aseveración del gran humanista y pésimo economista, nos hemos ido quedando a la cola de los países de nuestro entorno, en inversión de I+D+i. O sea: de progreso más allá del ladrillo. España ocupa un vergonzoso puesto 18 europeo (como tantas veces en Eurovisión), por su inversión en investigación en función de su PIB. No solo no podemos compararnos con la media europea que alcanza el 2,12 % del PIB frente al 1,24 % de España, sino que estamos lejos de Portugal. Nuestro vecino ocupa el puesto 15 con un 1,35 % del PIB.

Para más inri, días atrás nos desayunamos con la información de que al otro lado de A Raia se estaba invirtiendo en investigación y desarrollo el 1,53 % del PIB correspondiente a la Región Norte de Portugal; mientras Galicia, nuestra orgullosamente próspera Galicia, tan solo invierte el 0,94 % que, cuantificado en euros, supone 330 millones menos en inversión anual que nuestros próximos vecinos. Y así nos va. Así es fácil comprender la razón por la que el norte de Portugal nos está ganando en empresas y servicios a pasos agigantados. Qué pena; tendremos que revivir aquello de «menos mal que nos queda Portugal».

La importancia de la inversión en ciencia se está viendo con la pandemia. Somos absolutamente dependientes de todos los tratamientos que se están aplicando y lo seguiremos siendo cuando vengan las vacunas. Y por muy bárbaro negacionista que se sea, no queda otra que aceptar que de la pandemia se sale con la ciencia. Y si esto no nos hace reflexionar, nosotros que olemos a mar y somos pueblo de escamas, analicemos por lo grueso el precio de una embarcación. El casco, la mano de obra y demás ferralla son nuestros. Pero los motores principales y auxiliares, los radares, las sondas, los equipos electrónicos y de transmisiones, muchos de los proyectos de ingeniería naval y diseño y hasta las puertas de arrastre que se fabrican en España, tienen patente Morguere, Fecamp o Süberkrub, por las que pagamos royalties a Francia o a Alemania. Pero podemos seguir. Tómese un café y verá como se lo hacen en una Gaggia italiana o una Míele alemana. Claro que se lo puede hacer usted mismo en casa o en la oficina, y entonces usará una Melitta también fabricada por teutones. Pero Spain is different. Que sigan inventando ellos, que nosotros nos aprovecharemos de sus invenciones.

Si de verdad queremos desprendernos de tal boutade, hagamos que sea noticia de portada el que, ¡por fin!, España incluya un incremento (nada menos que del 59,4 %) en I+D+i en los presupuestos del 2021, para acercarnos al objetivo del 2 % de nuestro PIB de aquí a 2027. Mientras tanto, para hacer patria y evitar importaciones, al terminar este artículo me tomaré un café de pota con gotas typical spanish.

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