¿Qué pasará con el colegio?

María Xosé Blanco Giráldez
María Xosé Blanco CARA Y CRUZ

BARBANZA

Es cierto que el coronavirus nos pilló por sorpresa y, sin tiempo para planificar nada, los padres tuvimos que adaptarnos a trabajar en casa o fuera de ella con los colegios cerrados. Pero estos dos meses de vacaciones estivales deberían ser más que suficientes para programar la vuelta a las aulas. Sin embargo, el calendario marca que estamos a mediados de julio y todavía no existe una normativa clara y precisa a la que los centros educativos se puedan agarrar para adaptar las instalaciones a la nueva normalidad.

El pasado domingo fueron las elecciones y para planificarlas sí hubo tiempo más que suficiente y no se escatimó en recursos. Los edificios que funcionaron como colegios electorales fueron señalizados con tiempo -en algunos ya se colocaron las pegatinas antes de que acabara junio- y dotados de botes de gel y de mascarillas para todos los votantes, elementos estos últimos a los que seguro que pocos echaron mano.

Por contra, los colegios están comprando mamparas, gel, alfombras desinfectantes y otros productos imprescindibles para la lucha contra el covid con sus propios fondos, lo que ocasionará un grave prejuicio para unas huchas muy mermadas tras los recortes de los últimos años.

Y a menos de dos meses para que suenen de nuevo los timbres todavía se desconocen cuestiones fundamentales como el número de alumnos que se permitirá por aula, la utilización que se hará de espacios comunes como los patios o si estará permitido hacer uso como hasta ahora de los comedores. Había tiempo para preparar la vuelta al cole, pero se está agotando.