¿Cómo se sentirán?

Emilio Sanmamed
Emilio Sanmamed LIJA Y TERCIOPELO

BARBANZA

03 jul 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Hay noches que escucho latir la lluvia contra el mar. El húmedo rumor suena a interrogación y trae perfumes de benzodiacepina. Es un sonido que ya oyó un romano hace diez siglos. Y mucho antes lo escuchó un egipcio. Me pregunto si se cuestionaron, como yo ahora, al advertir el pálido repiquetear de las gotas: «¿Cómo se sentirán con respecto a nosotros dentro de mil años cuando alguien preste oídos al rocío, si aún existe?».

Mi abuela cree que el presente es decadente, mi padre también, mis amigos igual… Quizá nos estemos perdiendo algo, o quizá no y este sea un ciclo mediocre. ¿Somos objetivos para juzgar nuestra propia época? En el siglo de Pericles, el más apasionante período de la humanidad, habría gente diciendo: ¿Qué tiempos tan decrépitos estamos viviendo? Yo tenía a Aristóteles como el intelecto más importante de siempre, el que diseccionó el pensamiento. Pero nosotros hemos vivido a Albert Einstein. Al que muchas veces no se calibra lo suficiente, ¡un bigote en una habitación le puso andamios al Universo! También vivimos el nacimiento de Internet, la auténtica mente-colmena… Aunque si no fuera por Virgilio y por Bécquer, yo nunca habría sabido escuchar el aullido del chubasco: el motor de la historia es la melancolía.

Estos tiempos son espantosos, encantadores, dulces, amargos y fascinantes. Ojalá si nos contemplan en mil años hayamos resguardado en un búnker, como legumbres hibernando, la voz de los poetas. Porque sin poesía no hay lluvia, sin lluvia no hay preguntas, sin preguntas no hay pasado y sin pasado no hay futuro.