Ribeira / la voz

Una marea roja recorrió este domingo las calles de Boiro. Hubo llantos de alegría, vítores, ruido y bocinazos. La ocasión merecía la pena porque 14 años después, la trainera de Cabo da Cruz ondeaba en Hondarribia su segunda bandera de la Eusko Label Liga, la competición más importante del remo español. A pesar del buen año que venía completando el equipo, la victoria cogió a todos por sorpresa.

Solo cuatro remeros, de los 14 que compitieron en aguas vascas, Benigno Lojo, José Antonio Serradilla, Ismael Romero y Sergio Pérez, conocían la sensación de tener entre sus manos una bandera de la Liga ACT. Dirigiéndolos estaba el mismo entrenador que en el 2004 llevó a la bancada a la primera victoria de su historia, un Beni Silva que lo ha sido todo en el club.

«Repetiuse a historia, parecía un déjà vu. Foi como se xa o vivíramos», confiesa Silva. Al igual que ocurrió en el 2004, las aguas de Hondarribia fueron escenario de la victoria. Igual que entonces, como rival de los crucenses estaba Bermeo, hoy llamado Urdaibai Avia. En ambas ocasiones, las regatas se decidieron por segundos y las dos tripulaciones compitieron en tandas diferentes. «Saíu todo perfecto. Déronse as condicións idóneas de vento, mar e forma física para conseguilo», confesó el técnico.

El pasado

Lojo, Serradilla, Romero y Pérez cumplen el papel de veteranos del club, ejercen como columna vertebral de un equipo que este verano afronta su quinta temporada consecutiva en la élite. En el 2004 rondaban los 20 años y eran la primera hornada de remeros que había conseguido sacar una entidad que el próximo curso cumplirá cuatro décadas de vida.

Muchos se preguntan cuál es el techo de Cabo, que mañana en Rianxo peleará por la undécima bandera consecutiva de la Copa Diputación. «O que fixemos o domingo será case imposible repetilo. Non podemos volvernos tolos, hai catro equipos na quenda de honra que están por enriba nosa. Se competiramos directamente contra Bermeo seguramente non conseguiríamos a vitoria. Sería moito máis difícil», reconoce Silva.

La guinda

Después de escribir la historia en Hondarribia, en el club todos saben que la próxima meta es colarse en la final de la Bandera de La Concha. De lograrlo, la temporada podría calificarse con matrícula de honor. La prueba de San Sebastián es, sin duda, el escaparate con el que sueña cualquier remero que está en la élite.

«Teno todo, o campo de regatas, a afección e o prestixio. Queremos estar entre os sete mellores e pelexar con eles, facer un papel digno. Iso si sería cumprir coas nosas metas»

, afirmó Silva.

Los remeros fueron recibidos el domingo por vecinos y familiares en la sede del club. «Merecíano. O que conseguiron é algo histórico e creo que é o mínimo que podíamos facer», destacó el vicepresidente, Mario Vidal. Sin tiempo que perder, y a pesar de que el cuerpo duele, el equipo vuelve hoy a entrenar. Aunque se harán rotaciones en la bancada, los boirenses van a por la victoria en la Copa Diputación. Toca seguir remando, como si no se alcanzase la gloria 14 años después.

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Cabo alcanza la gloria 14 años después