Una estrella que comienza a despuntar

El intérprete noiés suma una veintena de papeles en series y cortos, y prepara su salto al mercado nacional

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ribeira / la voz

Hay personas que, cuando se les mete algo entre ceja y ceja, luchan hasta conseguirlo. Martín Vázquez (Noia, 1985) es una de ellas. Desde siempre quiso ser actor, pero la vida no se lo puso nada fácil hasta que pudo cumplir su sueño. De hecho, no fue hasta que sumó 27 años cuando pudo formarse en la Escuela de Teatro Pábulo de Santiago y empezar a trabajar de lo que realmente le gustaba.

Antes, como él mismo confiesa, tocó todos los sectores. «Yo siempre quise ser actor, pero lo veía como algo inalcanzable. Me puse a currar muy temprano, a los 18 años, y trabajé de mil cosas: de carpintero, fui al mar, reponedor de un supermercado, en los incendios, de camarero...». Sin embargo, nunca se quitó de la cabeza ponerse delante de una cámara, «y, cuando me vi que tenía tiempo y dinero, me fui a probar y me quedé encantado. Y desde ese día hasta hoy».

Durante el tiempo de formación en la escuela teatral ya le empezaron a salir sus primeros personajes en cortometrajes, obras de teatro y vídeos musicales. Luego siguió especializándose, con varios cursos en A Coruña y Madrid, que le abrieron las puertas a su entrada en el mundo de las series de televisión. «Al principio eran papeles de figuración, pero poco a poco fui consiguiendo tener más presencia y me dieron un personaje en la serie Fontealba durante setenta capítulos».

Serramoura, Urxencias cero, O faro, Pazo de familia, Viradeira o Caseiros fueron otras de las ficciones en las que Martín Vázquez se hizo un hueco, al mismo tiempo que las compaginaba con espectáculos de teatro -Balas perdidas o Blanco y en botella-, cortos, videoclips y anuncios publicitarios. Además, como no podía ser de otra manera siendo de Noia, también tuvo su espacio en la serie del momento, Fariña, que le ha permitido dar el salto al mercado nacional.

 Precisamente, para afianzar su carrera, decidió marcharse a Madrid, donde hay mucha más oferta laboral. «En Galicia ya me conocen las productoras y me pueden llamar cuando quieran, pero quise probar en la capital, porque tarde o temprano sabía que tendría que acabar allí», explica el actor noiés, que en estos momentos está realizando varios cástings para series, tanto nacionales como gallegas, al mismo tiempo que aprovecha para seguir formándose.

 Es consciente de que el trabajo de actor está lleno de altibajos, con épocas con muchos papeles y otras en las que no aparece nada, pero él sabe qué es lo que quiere hacer, y que si necesita trabajar de otra cosa mientras no aparece un contrato, no tiene ningún problema en hacerlo. «Es por lo que aposté y es un camino muy largo, pero lo estoy llevando de la mejor forma posible, y no tengo problema en compaginarlo con otros trabajos», dice.

Y es que, lo tiene clarísimo, la interpretación es su vida. «Como le pasa a toda la gente cuando hace algo que realmente le gusta, no lo ves como un trabajo. Esto es para mi como jugar, divertirme, lo que me da la felicidad», confiesa el noiés, que sueña con interpretar un personaje de malo malísimo. Dice que suena muy típico, «pero son papeles en los que más te cambia la personalidad, que experimentas con tus sentimientos y psicología, porque es una situación que nunca harías en la vida real».

Premios

Aunque el noiés vive desde diciembre en Madrid, esta semana volvió a Galicia a realizar un cásting y a asistir a la entrega de los premios María Casares, donde coincidió con varios compañeros y amigos. «Algunos llevaron premios y fue genial ver como otra generación empezamos a recibir premios, que somos otra hornada de actores que estamos aquí detrás empujando», apunta, al mismo tiempo que no se obsesiona si no recibe ninguno. «Prefiero estar trabajando y sin premios, que llevarme uno y luego estar en casa esperando a que me llamen».

Para él, el mejor reconocimiento sería poder triunfar en el mercado nacional «y llevar el apellido de mi madre muy alto. Mucha gente me decía que me pusiera como nombre artístico Martín Suárez, porque Martín Vázquez era el futbolista, pero yo siempre le dije a ella que su apellido iba a sonar, y esperemos que así sea. Se lo debo todo a mis padres y a mis dos hermanos, que me han apoyado todo y más».

Formación. Estudió interpretación en la Escuela de Teatro Pábulo, realizó el Curso Intensivo de Interpretación de Voz Audiovisual, y otros más específicos de voz, danza y canto.

 Trabajos. Ha participado en las series Serramoura, Urxencias cero, Fontealba, Fariña o Viradeira, entre otras.

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