Natalia Mayo: Una pasarela entre la Gran Manzana y Noia

Hija de padre noiés y madre tudense, la joven se ha labrado una trayectoria de vértigo en el mundo de la moda


ribeira / la voz

Natalia Mayo (Long Island, 1994) nunca fue ni será una chica más de las millones que habitan la Gran Manzana y sus alrededores. Hija de padre noiés y madre tudense, con solo 14 años pulverizaba los esquemas de la sociedad estadounidense al convertirse en una estrella del karting, donde la representación femenina en aquel momento podía contarse con los dedos de una mano. Quizás fue el Camaro que su padre guarda en el garaje y toda la pasión por el motor que le transmitió, que su dominio ante el volante pronto la colocó delante de unas cámaras que no tardaron en descubrir otro de sus talentos: se manejaba perfectamente ante los flashes.

Una década más tarde, la joven ocupa el cargo de responsable del departamento de producción en la prestigiosa firma de ropa de lujo Michael Kors, un puesto desde el que se encarga de las tareas de gestión logística de la línea de mujeres, con filiales y empresas en todo el mundo. Además, Natalia Mayo se ha labrado una reputada carrera como modelo profesional desde Wilhelmina Models, una de las diez mejores agencias a nivel mundial. Ha sido la imagen de marca de Target -una cadena de grandes superficies comerciales similar a Wallmart-, ha conquistado la pasarela de la New York Fashion Week durante seis años, y en enero fue una de las 19 finalistas en el concurso Miss New York, llegando a obtener el título Miss Congeniality, galardón que premia la amabilidad y que precisa del voto del resto de aspirantes.

Domadora de flashes

«Si quieres algo tienes que conseguirlo por ti misma, nadie va a regalarte nada». Estas palabras no solo se corresponden con el ideal estadounidense, han supuesto la filosofía de esfuerzo y perseverancia que han guiado cada paso de la neoyorquina. Por ese motivo, cuando Natalia Mayo decidió con 14 años que quería subirse a una pasarela, fue ella misma la que comenzó a enviar fotos a las agencias de modelos y a asistir a las audiciones libres. «No, no, gracias. No, gracias», fue la respuesta que recibió durante los dos primeros años, pero gracias al apoyo de sus padres -que nunca dudaron en llevarla a cada prueba-, cuando cumplió los 16 le llegó el gran momento. Fichó por la sección de Wilhelmina en Philadelphia (Pensilvania).

Mayo reconoció que desde aquel instante todo fue más difícil. Así empezaron los viajes constantes de cuatro horas en coche, que compaginaba con los estudios del instituto y cursos de preparación que ella misma se pagó con lo que ganaba. «Mientras mis amigas de clase estaban buscando su vestido para el baile de graduación, yo estaba corriendo de sesión en sesión», recordó la profesional. Después de un año, la central de Welhalmina en Nueva York -la misma con la que firmaron los ángeles de Victoria Secret Nick Jonas o Avicci- andaba buscando un nuevo rostro entre sus filiales. Cuando sus compañeros de clase se enteraron de que fue su sonrisa la que derritió la pantalla gigante de Times Square, entendieron que acababa de ingresar en la agencia más importante del globo.

En la élite del sector

Al finalizar la secundaria, Natalia Mayo ingresó en el LIM College, un centro neoyorquino especializado en el sector de la moda y los negocios. Tras cuatro años y medio de estudios, el título académico le abrió las puertas para realizar prácticas durante el último semestre en Derek Lam, otra firma de ropa de lujo. Y sí, acabaron contratándola.

«Mamá, he hecho una cosa». Así le anunciaba a su madre que había superado el filtro de miles de candidatas para concursar en el certamen Miss New York. Así fue cómo pasó nueve meses entrenándose con una coach, ya que sería la primera vez que desfilaría como miss: «Estaba acostumbrada a posar para mostrar ropa, no para mostrarme a mí». Pero, al ver su cara y la banda de Oceanside (su barrio) en la imagen del escenario, descubrió que había valido la pena.

Pero, ¿con qué sueña Natalia? Volverá a presentarse a Miss New York, pero desea seguir avanzando profesionalmente en Michael Kors. Aunque su gran sueño pasa por crear una plataforma para ayudar a jóvenes, gratuitamente, a elaborar currículos para que tengan las mismas oportunidades laborales que ella. Y, de paso, derribar otro par de estereotipos.

Su segundo hogar: Natalia Mayo guarda un fuerte vínculo con sus raíces gallegas y con sus abuelos de Noia, Ramón Mayo y Rita Pena. Desde los 2 años hasta los 15 ha pasado cada verano en la comarca y ahora ha cumplido su sueño de regresar.

En la Red: cuenta con miles de seguidores en su Instagram:

@NatalialMayo

La sonrisa de Oceanside

Natalia Mayo, en el concurso de Miss New York, en el que quedó finalista en el Top 19 de un total de 155 aspirantes. La modelo obtuvo el título de Miss Congeniality y una beca académica de 12.000 dólares.

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