Maltratos

José Francisco Sánchez Sánchez
Paco Sánchez EN LA CUERDA FLOJA

BARBANZA

02 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

La buena noticia es que seguimos escandalizándonos y, por tanto, que la sociedad no está corrompida ni mucho menos. La mala noticia es que cada día que pasa es más noticia. Me refiero al maltrato. Ayer este periódico se ocupaba largamente del infantil, pero hace una semana tenía que ocuparse del maltrato a la mujer. Ambas lacras siguen creciendo, eso sí, y por lo tanto, convendría profundizar en las causas. Un repaso a la bibliografía pone de relieve que se trata de un problema universal: se da en todas las geografías, en todos los tiempos y en todas las culturas. Aunque no con la misma intensidad. Pero ahí ya se tropieza con un primer problema: ¡cualquiera afirma ahora que en las culturas asiáticas o africanas el maltrato de mujeres y niños se manifiesta con mayor gravedad que en la nuestra!

También se da en todo tipo de familias, pero no en todas por igual. El porcentaje de riesgo que asume un menor que no vive con sus padres biológicos se dispara. Pero cualquiera se atreve ahora a decir esto. O que la relación entre maltrato y adicciones parece muy intensa. No, la respuesta se reduce siempre al paradigma patriarcal, cuando según dicen los datos, por lo menos en el caso del maltrato infantil, las madres agreden más.

El resurgir de estos problemas gravísimos difícilmente puede atribuirse, en nuestro caso, a una herencia cultural, sino a una nueva cultura que los ha multiplicado hasta un punto en el que ni somos capaces de cuantificarlos. Algo que no se resuelve engordando el código penal, sino repensando nuestro modo de ser y convivir, el modo de entendernos como personas y como sociedad, que eso es la cultura. La nuestra, gracias a Dios, todavía se escandaliza.