Dame más gasolina

Estevo Silva Piñeiro SOSPECHOSO HABITUAL

BARBANZA

Vaya por delante que para hoy tenía otro tema más cómico para relajar tensiones, lo juro, pero lo primero que vi ayer al encender la televisión, ávido de noticias, ha sido a una señora sangrando por la cabeza, presumiblemente por un porrazo. He visto demasiados porrazos estos últimos cinco años. Aquella magistral escopeta nacional que retrató Berlanga en el 78 apenas ha cambiado, como mucho se ha puesto un poco de maquillaje y punto. Y lo peor de todo es que hemos podido comprobar con asombro que sigue disparando.

Nadie puede negar que el presidente Rajoy ha sido el gran fichaje del proceso catalán. Desde que llegó al poder, el termómetro independentista no ha parado de subir hasta convertirse en mayoría de escaños -que no de votos- en el Parlament. Y lo ha conseguido como ha conseguido todo lo demás: sin hacer absolutamente nada más que aguantar el chaparrón; sin hacer caso a nada ni a nadie y caminando raro. Ha sido un maestro en este sutil arte del «paso de todo», ha superado cosas que ningún otro gobierno del primer mundo podría afrontar sin tener que renunciar a sus cargos. Y la burguesía catalana ha aprendido rápido del maestro. Los señores del 3 per cent se han apuntado a apagar el fuego con gasolina: sin duda funciona para espantar otros fantasmas muy parecidos al maestro Yoda.

En apenas quince días hemos visto un país partido en dos: hemos escuchado ese «a por ellos» lamentable; hemos visto cantar el Cara al sol en Cibeles; hemos visto a las fuerzas del Estado teniendo que dormir en el crucero de Piolín. Una vergüenza para todos, pero así somos.