Los veraneantes se acojonan cuando ven circular coches, quads y motos a toda pastilla por el acceso al puerto de Palmeira. Los locales también nos acojonamos. Pero aunque conocemos a la mayoría de los bárbaros, no hacemos nada. Como mucho, reclamamos más presencia policial, mientras comentamos: «Cualquier día va a pasar algo», «Si sale un niño del parque se lo llevan por delante» o «No sé a qué esperan para poner badenes». Empiezo a reconocer que somos un pueblo lleno de apáticos, incapaces de tomar decisiones más allá de comentarios de taberna, mientras buscamos justificaciones tales como: «Es que eso es competencia de Portos», para tapar otras responsabilidades más cercanas. ¿Y si pasa algo? ¿De quién será la responsabilidad si lesionan o matan a una persona? ¿De Portos de Galicia? ¿Del Concello? ¿Del muerto, tal vez? En el acceso al puerto de Palmeira, que yo sepa, aún no pasó nada grave. Pero con tanto burro al volante, con tanto bárbaro y con tanta desidia por parte de las autoridades, puede pasar algo. Y, créanme, es bien fácil de evitar. José Vicente Domínguez. Palmeira