Lo que parece el título de una película no es sino la triste realidad del sector marisquero en la ría de Arousa y en Galicia en general. El problema es que cuando algo está al límite queda a merced de las circunstancias que no domina; en este caso, todas. Es por ello que cuando una oye a los mariscadores -por ejemplo a los de la cofradía de Noia-, las opiniones de representantes de la Administración e incluso las de los medios de comunicación, asegurando que el berberecho está teniendo un precio muy bajo me pregunto en base a qué comparación o estudio lo hacen.
Sinceramente creo que es fruto de una filosofía de sector instaurada en los años 90, que en principio fue cómoda para él y para la Administración, según la cual hacían palmas con las orejas ante la escalada de precios de los diferentes tipos de almejas y del berberecho. Esta «feliz» circunstancia fue la venda que tapó el alarmante descenso de capturas (alguna especie hasta la práctica desaparición), el escaso o nulo avance organizativo y, por extensión, el escaso avance en el «cultivo».
Hay recurso para satisfacer nuestro mercado interior y exterior a precios que generalicen el consumo. Es una barbaridad optar por el camino descrito que, además, pretende la quimera de vivir del marisqueo trabajando tres o cuatro horas, cuatro días a la semana y una veintena de semanas al año. Llegados a este punto todo puede ser perjudicial y desestabilizador. El sector es una pluma en medio del temporal. Y las penurias no acabarán aquí, en el horizonte hay nubarrones todavía más oscuros que no presagian nada bueno ¡Al tiempo!