¡Peligro!

Alicia Fernández LA CRIBA

BARBANZA

Cuando escribo esta columna sigue el buen tiempo y las previsiones a corto plazo son que se mantendrá, por lo menos, hasta la segunda semana de agosto; lo cual, tratándose de la Galicia costera, es noticia de primera plana. Un verano que se hizo de rogar pero que está cumpliendo con las expectativas de la gran mayoría: buenas temperaturas para disfrutar de playa, montes o ríos.

Pero una, debe ser cuestión de que los años van marcando, cuando todo va muy bien piensa que puede suceder algo malo. También cuando todo va mal pienso que algo bueno vendrá. Pues en este caso llevo ya unos días recordando aquellos fatídicos días de 2006, entre el 3 y el 15 de agosto, en los que se declararon 1.970 incendios que dejaron 90.000 hectáreas calcinadas. Esa ola de incendios también estuvo precedida de muchos días de buen tiempo.

Precisamente estos días en los que el viento sopla con fuerza habrá que extremar las precauciones y adoptar medidas disuasorias y de vigilancia excepcionales. Es mejor eso que vivir el caos de hace diez años donde, a mayores del desastre ecológico, una parte muy importante de los visitantes veraniegos hicieron las maletas y se marcharon.

El ejercito en un país democrático, a falta de batallitas decimonónicas y misiones de paz, debería estar precisamente para situaciones excepcionales. Y no me refiero a un par de patrullas en todoterreno. Debe ser una presencia mucho más numerosa, día y noche. Pero también nos corresponde a la sociedad en general estrechar nuestra atención para impedir o remediar a tiempo la acción de estos terroristas medioambientales.