Mi amiga Luz deseaba conocer mi opinión sobre el brexit de nuestros isleños hermanos del norte. Le recomendé leer la viñeta que, firmada por el gran Xaquín Marín, publicaba hace unos días este diario. Según el humorista, un amigo de Isolino le pregunta: «Que vai pasar se o R.?U. deixa a U.?E.?» A lo que el sabio Isolino contesta: «Pois N.?P.?I.!».
A mí, con ese asunto de tan alta política me sucede lo mismo. Si los grandes economistas y politólogos son incapaces de resolver el acertijo, ¿quién soy yo para intentar una respuesta? Por eso, aunque parece que sí, no. No estoy ni quiero estar escribiendo sobre el brexit entre otras cosas porque, como ya se ha dejado dicho, los referendos los carga el diablo y no están los tiempos para provocar al rey del azufre riéndose en sus cuernos o tirándole del rabo. Dejemos pues a los bizarros británicos con sus in/out y cuidemos de nuestro huerto en el que se pudren las cerezas y decaen las flores.
Llegados a este punto, tal vez mi amiga Luz crea que soy un cobarde por no opinar sobre el brexit, pero ya digo e insisto en que me ciño a las enseñanzas del maestro Xaquín Marín que nos evangeliza por medio del cachazudo Isolino cada mañana en la página de pasatiempos de este diario. Para no querer hablar del brexit, ya van por la popa unas cuantas líneas y casi me quedo sin espacio para escribir sobre lo que verdaderamente me interesa en estos días. Las elecciones generales del pasado domingo. Este sí que es un análisis fácil. Baste decir que el PP no solo ha ganado sino que ha subido en Castellón, Valencia y Alicante. Punto. Y en este caso, ciertamente, punto y seguido.