Momento para la reflexión


Después de la cita del pasado domingo, a los gallegos nos queda otro encuentro con las urnas, el de las elecciones autonómicas. Tras lo sucedido a nivel estatal, donde los partidos fueron incapaces de llegar a acuerdos para formar Gobierno, aunque algunos estuvieron repartiendo ministerios antes de llegar a la Moncloa, y se registró un elevado índice de abstención en la segunda tentativa, las formaciones políticas deberían hacer un hueco para reflexionar, no en los votos, sino en los ciudadanos. Para pensar si sus intereses y los de los vecinos corren caminos parejos. Parece que no.

En la comarca, por ejemplo, resulta sorprendente que una formación como el BNG, que siempre está a pie de calle y a cuyos representantes es fácil ver en los más diversos actos sociales, culturales o reivindicativos, se distancie cada vez más de los votantes. Parece claro que existe un problema de comunicación, o de confianza, que no se resuelve con la convocatoria de asambleas abiertas.

De igual forma, resulta curioso que el PSOE barbanzano mejore los resultados obtenidos en diciembre porque en estos seis meses no se han apreciado cambios significativos. De hecho, la formación lleva tiempo pareciendo ser una isla en la que cada uno va a su libre albedrío. Por ejemplo, desde hace más de un año carece de responsable comarcal, de un elemento aglutinador, y no existen indicios de que eso vaya a cambiar.

Los populares han vuelto a demostrar que, cuando la necesidad lo requiere, todos arriman el hombro. Ahora bien, mejorar los resultados electorales y tener la mirada puesta en conseguir revalidar la presidencia de la Xunta para Núñez Feijoo no significa que se estén atendiendo las necesidades ciudadanas.

A lo mejor, la clave no está en pensar que lo que los ciudadanos quieren es que todos y cada uno de los pasos que se dan en un ayuntamiento se suban a la web municipal porque, seamos realistas, la mitad de las veces ni los propios políticos consultan los portales de transparencia, ni en debates interminables que no conducen a ningún sitio, ni en fomentar la política de ayudas para todos. Es posible que lo que acerque a ciudadanos y a políticos sean las pequeñas cosas y que los vecinos tengan la impresión, sería fantástico que fuera la certeza, de que lo que les preocupa a sus dirigentes es defender sus derechos en Madrid, Santiago y en la Unión Europea.

Sin embargo, en buena parte de las ocasiones, los ciudadanos tienen la impresión de que lo que cuenta para los políticos es el sálvese quien pueda y poder salir al balcón para felicitarse por los buenos resultados electorales cuando los mejores resultados son los que emanan de la defensa del interés general.

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