«No estoy listo para un adiós, creo que siempre es mejor decir hola»

Este joven holandés cumplirá en mayo su segundo año impartiendo clases en Ribeira

Frank De Leeuw ayuda a los alumnos del colegio Bayón a mejorar su nivel de inglés.
Frank De Leeuw ayuda a los alumnos del colegio Bayón a mejorar su nivel de inglés.

ribeira / LA VOZ

Existe un tipo de persona que por muchas vueltas que dé su vida, siempre acaba haciendo de su destino y de quiénes le rodean un pequeño hogar. Individuos que hacen de ese clic de la maleta cerrándose una melodía de viaje, en vez de un inexorable despertador de cambio como es entendido para algunos.

Frank De Leeuw (Blarcum, 1991) nació en Holanda, pero en el 2000 la búsqueda de oportunidades en un país más grande le arrastró con su familia a la mayor ciudad de Canadá, Toronto. Cuando estaba en el instituto soñaba continuamente con viajar a España, pero al llegar a la universidad esa ilusión fue difuminándose. Al graduarse no se lo pensó un momento e hizo el equipaje. Dos años después del clic, este joven se ha convertido en una pieza esencial de las clases de inglés en el colegio Bayón.

-¿Por qué eligió este destino?

-Pude elegir entre Madrid y Ribeira, pero decidí que me gustaría más la segunda opción porque amo el mar y la playa.

-Pero el tiempo no acompaña...

-¡Soy holandés! Eso significa frío y lluvias. Es un tipo de clima similar, ahora mismo en los Países Bajos hay tres grados.

-¿Cuál fue la primera impresión recibida a su llegada?

-Fue buena, no llovía [ríe]. Recuerdo que probé el bocadillo de pulpo con cebolla caramelizada y queso de San Simón. El primer año solo hablaba en inglés, pero este año lo hago en castellano. Tuve la suerte de encontrar a mi compañera de piso, Antía, que me ayudó muchísimo desde el primer momento.

-¿Y por parte del centro?

-Fui muy bien recibido por parte del profesorado, siempre han contado conmigo para las actividades o invitándome a ir con ellos a citas como conciertos. También me aconsejaron sobre los lugares que debería visitar.

-Cumplirá a finales de mayo su segundo año en el colegio Bayón, ¿qué piensa hacer después?

-El próximo año me marcharé a otro centro educativo en Barcelona. Me hubiera gustado quedarme un año más, pero mi novia estará allí de Erasmus.

Es alemana, nos conocimos trabajando en un campamento de verano en Canadá, dando clases a niños de multitud de países. Más adelante planeo dar clase de inglés, ya como profesor, en un instituto holandés.

-¿Cómo se estructuran las clases de inglés?

-Mi horario es distinto cada día y con diversos estudiantes. Doy clases en todos los cursos, desde primero de primaria a cuarto de la ESO. Con los niños más pequeños hacemos juegos de inmersión lingüística y practicamos vocabulario, como los colores. Las sesiones de conversación con los mayores son algo más complejas. Por ejemplo, los de cuarto viajaron a Londres, pero antes trabajamos el lenguaje de viaje y de la ciudad: las típicas frases o el nombre de estaciones.

-¿Ha visto una evolución en el alumnado de un año a otro?

-Tienen mucha motivación por aprender, sobre todo los niños de infantil. Creo que donde más han mejorado es en la pronunciación, ahora hablan un poco como yo lo hago en español, antes hacían una especie de mezcla. Pero siempre es mejor el spanglish que nada.

-¿Considera que cuentan con un buen nivel en general?

-Es un poco difícil, porque aquí tenéis tres idiomas con el gallego, pero eso es bueno y útil. Sin embargo, creo que es algo complicado alcanzar mucho vocabulario en todos. Una ventaja de España es que los chicos comienzan a estudiar con 3 años. Yo lo hice con 4 y la lengua extranjera en quinto de primaria.

-¿Qué resaltaría de la zona?

-La gente es muy abierta y siempre está feliz aunque haga mal tiempo. Y el mar. He podido empezar a practicar surf, también hago yoga o meditación en la playa. Ahora me he comprado una bicicleta y voy desde Ribeira a Corrubedo en veinte minutos.

-¿Unas palabras de despedida?

-Todavía queda un mes. No estoy listo para un adiós, creo que siempre es mejor decir hola.

Currículo: De Leeuw está graduado por la canadiense York University en psicología e humanidades. Habla de forma fluida inglés, francés y holandés. Además, domina el español. También realizó un posgrado en el Humbert College. Este joven quiere ejercer como psicólogo infantil, pero antes desea coger tablas en la docencia.

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