Empezar por el principio

Fran Brea CRÓNICA

BARBANZA

Parece lógico pensar que si se quiere comprender algo habrá que empezar por el principio. Construir la casa por el tejado no parece la mejor idea, igual que leer un libro desde el final al prólogo. Por esa costumbre que tenemos de empezar por el principio, lo primero que se ve en las mociones que presentan los partidos políticos para ser debatidas en pleno es el logotipo y el nombre del grupo en cuestión. Esto puede parecer una nimiedad, total, si el contenido de la petición que se realiza es coherente, ¿qué más da quien la redacte?

No es una norma política obligatoria rechazar por sistema las propuestas de las agrupaciones rivales. Cuando los ediles del gobierno aceptan su acta, no juran declinar el 90% de las mociones que presente la oposición y estos tampoco prometen hacer lo mismo con las del ejecutivo. Entonces, ¿por qué?, ¿cuál es el motivo de que se produzca esta situación? Pues, sin duda, es el encabezado y empezar por el principio. En este caso no estaría mal comenzar leyendo la última hoja e ir reconstruyendo los hechos hacia atrás, ocultando de paso logotipos o sellos que identifiquen de quien partió la idea. Así, por lo menos, habría alguna posibilidad de que se reconsiderase el voto.

Este tira y afloja entre gobiernos y oposiciones, donde parece que lo importante es coincidir en lo desacuerdo que están, no hace más que perjudicar la imagen de las figuras públicas al desacreditar su capacidad para juzgar una buena o mala idea, si tan solo se mueve por prejuicios. Hace poco tiempo, en la comarca se vivió una de estas situaciones, una de tantas aunque esta sobre un tema que está generando mucha polémica. En un pleno se debatió la moción presentada por el Bloque Nacionalista Galego para la paralización y retirada del anteproyecto de la ley de acuicultura. Todos los grupos coincidieron en afirmar que si el sector en masa protesta, algo se está haciendo mal. Incluso el Partido Popular, aunque su portavoz hizo pequeños matices aclaratorios. El PP decidió abstenerse para que la moción fuera aprobada con los votos de la oposición que, en este caso, viene siendo lo mismo que apoyarla, pero guardando las formas.

Porque dar públicamente el apoyo al BNG sería aceptar que los nacionalistas abanderarían la lucha contra esta ley y eso no puede ser ya que no hay que politizar una cuestión tan importante, se dijo en la sesión plenaria. No dar protagonismo al rival es lo que se busca y lo ve cualquiera que siga, por devoción u obligación, la actualidad política. El ejemplo en este caso concreto es claro, ya que se llegó a indicar que si la moción la presentaba una plataforma de afectados, aún siendo igual que la de los frentistas, se aceptaría.