Si en los colegios había más resignación que reivindicaciones ante los recortes, en los institutos padres y docentes ponen el acento en la reducción de profesorado
16 sep 2014 . Actualizado a las 13:05 h.Aunque la palabra «normalidad» salía ayer de la boca de casi todos los responsables de los institutos para definir cómo fue el comienzo de curso, acto seguido, desde distintos centros, explicaban que las clases empiezan en la ESO, el bachillerato y la FP marcadas por el recorte de profesorado. Así lo contaban, por ejemplo, desde el Félix Muriel rianxeiro, el A Cachada boirense, o el Campo de San Alberto de Noia. En buena parte de los casos el problema se centra en los docentes especialistas en Pedagogía Terapéutica, ya que lo que suele determinar la consellería en los últimos tiempos es que estos profesionales sean compartidos entre distintos centros, lo que implica menos horas para cada uno y, por tanto, menos niños con necesidades especiales que pueden ser atendidos por ellos.
Sobre la reducción de profesorado se refleja de modos distintos en según qué centros, y las causas son también dispares. Por ejemplo, en el Campo de San Alberto noiés necesitan un docente para impartir las asignaturas técnicas de un nuevo ciclo de FP Básica, mientras que en el Fontexería de Muros este año tendrán 43 docentes frente a los casi 50 del curso pasado.
Los padres pasan a la acción
El instituto de A Pobra es el mayor escaparate de las reivindicaciones. En este caso, son los padres los que están en rebeldía con Educación por dos cuestiones: el deterioro que acusa el edificio -el propio jefe territorial de la consellería, Indalecio Cabana, que visitó hace meses el centro, dijo que pocas veces se había encontrado un panorama tan desolador- y la reducción de un profesor de Pedagogía Terapéutica. El ANPA del IES pobrense, como otros muchos padres, insiste en que se reducen esos especialistas sin tener en cuenta el número de alumnos con necesidades especiales que hay. En todo caso, hartos de enviar escritos a Educación y de que la consellería no les respondiese, ayer pasaron a la acción. Decidieron llevar a cabo una protesta llamativa.
Alrededor de cincuenta padres, armados con brocha y pintura, le dieron color a una pared del instituto para denunciar su deterioro. Los progenitores que no estaban en el ajo y que a media tarde iban a llevar a sus hijos a las presentaciones escolares se quedaron de piedra, haciendo corro en la zona del pintado y dándole mayor vistosidad a la movilización.
Lo que no consiguieron los padres poniéndose a la faena fue ablandar a Educación. Hace unos días, y tras enterarse del malestar de los progenitores, Indalecio Cabana ya había mostrado su incredulidad. Dijo que la Xunta se había comprometido a eliminar las barreras arquitectónicas del edificio con una obra en diciembre. Y que el resto tenía que hacerlo el centro que para eso, al igual que los otros institutos, cuenta con presupuesto propio. Es más, señaló que iba a encargarse personalmente de mirar si el IES tenía remanente de otros años y se estaba haciendo el remolón con las reparaciones.
Y vaya si debió mirarlo. Ayer, tras pedirle una valoración de la protesta del ANPA, la respuesta de la consellería fue tajante: dijo que el centro tenía dinero suficiente de su presupuesto de este año y remanente de ejercicios anteriores para pintar o hacer las obras que considere conveniente. Es decir, que poco o nada consiguieron los padres, que tienen claro que el dinero que maneja el centro no llega ni para empezar.
Regreso a las aulas